La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó ayer que el juicio en el Congreso con que la oposición intenta despojarla de su mandato generará aún mayor inestabilidad política en Brasil e impedirá la recuperación económica por tratarse de una ruptura constitucional.

“Necesitamos entender que ese proceso no va a traer estabilidad política al país porque rompe la base de la democracia. Se trata de un golpe”, afirmó la jefa de Estado en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.

Rousseff dijo que el juicio político con fines destituyentes aprobado por la Cámara de Diputados el domingo y cuya apertura está ahora en manos del Senado agravará aun más la recesión económica enfrentada por el país.

“Sin democracia Brasil no se transforma y no recuperamos la capacidad de impulsar el crecimiento económico. Para crecer y combatir la pobreza se necesita de estabilidad política”, aseguró.

Según la mandataria, la crisis económica ya ha sido agravada por un período de 15 meses de una inestabilidad política generada por la oposición con sus diferentes intentos de sacarla del poder.

Agregó que la economía sólo se recuperará en caso de que el Congreso rechace la apertura del juicio político y los partidos acepten la “repactuación democrática” propuesta por el Gobierno para restablecer la normalidad en las instituciones.

Rousseff reiteró que se siente víctima de una gran injusticia debido a que el juicio político en su contra no tiene base legal.

“No hay la menor base legal para ese proceso. No tengo ningún problema en lo que se refiere a irregularidades. Soy una persona contra la que no hay ningún proceso de corrupción o pruebas de cualquier tipo de irregularidad con dolo y mala fe”, dijo.