¿Cómo se da esta combinación entre la Procuraduría Adjunta para Asuntos de la Mujer con el grupo artístico Divas by Jiménez?

Nosotros concebimos este proyecto a un año, con múltiples etapas, y estamos en la difusión, de llevar el mensaje a través de los medios. ¿A quién se le ocurriría que la Procuraduría se va a inventar armar este plan con el maestro Henry Jiménez como herramienta para la prevención?

Estamos promocionando temas de Divas by Jiménez, como Fuera de mi vida, y “Sigue adelante”, como herramienta para la sensibilización. Y ha resultado tanto que ya los mismos hombres piden los temas en sus presentaciones. Fíjate que ellos movilizan más de 200 mil seguidores en sus redes, y así ellos conectan con los jóvenes, pero conectan con los adolescentes y los adultos y los adultos jóvenes.

Y esto es muy útil para prevenir la violencia, porque un dato interesante es que hemos detectado un alto índice de maltrato en el noviazgo.

¿Se refiere a maltrato físico o psicológico?

La violencia física, y luego el feminicidio, son las expresiones de una violencia en sus manifestaciones crecientes, ¿pero cómo comienzan las cosas? Con el insulto, la violencia verbal, que va subiendo de tono.

Es ese dime y direte; si se logra frenar ahí, que es lo que queremos, bien; pero puede pasar a una agresión física y al feminicidio o intento de feminicidio.

Eso nosotros lo hemos visto en el centro de intervención conductual para hombres que dirige el doctor Luis Bergés.

Más de cinco mil casos de agresores que no representan peligro de muerte y logramos en ellos una tasa cero de agresión, porque se trabaja el desmonte de ese micromachismo y esa cultura patriarcal.

¿Qué papel juega la música en el tema de violencia?

La música es el reflejo de la sociedad en la que tú vives; hay buena música y música no tan buena, en diferentes géneros, hay urbanos que son buenos y otros que hay que revisarlos, hay merengueros que son buenos y merengueros que hay que revisarlos.

Entonces, cuando vienes con una propuesta diferente, la gente dice, “déjame ponerle atención a esto”. Se da ese impacto que a nosotros nos sirve para llevar el mensaje de una manera diferente, porque todos sabemos que la violencia no la vamos a erradicar con una canción, con una campaña, con un tema; esta es una actividad que es parte de un plan de trabajo, el plan de trabajo metido en el plan estratégico del Ministerio Público, que se enmarca en la estrategia nacional de desarrollo; o sea, nosotros sabemos lo que estamos haciendo.

Se trata de combinar el entretenimiento con la información y Marta Beato, que es coach,  también nos acompaña en este proyecto y les habla a los asistentes a las presentaciones.

¿Porque, además de empoderar a la mujer, se envía un mensaje al hombre?

Claro, porque es una discografía empoderadora, pero también es un proyecto inclusivo porque hasta el maestro Jiménez está en ella. Porque no queremos ahora desatar una guerra entre hombres y mujeres.

Esa ha sido la motivación más importante, esto no se queda aquí, lo vamos a llevar por todo el país, a las tres cárceles de mujeres, a Estados Unidos, Colombia, México, Venezuela, gente que si tú les llevas este mensaje de una manera diferente vas a impactarla.

¿En estos meses, cómo han podido medir los resultados del programa?

Tú sabes que estos son proyectos de mediano y largo plazo, los cambios culturales tú no los vas a ver de la noche a la mañana. Por ejemplo, cuando fui fiscal, que trabajamos la campaña, regalaba juguetes de vida, todos los diciembre, fueron ocho años, y nosotros en ese tiempo logramos bajar en un 90% la importación de juguetes bélicos. Pero fue un trabajo sostenido, en coordinación con los importadores y con las tiendas.

Entonces, por eso nosotros concebimos este proyecto a un año, para establecer una línea base de antes y después. En noviembre del año que viene vamos a ver los indicadores, cómo quedamos.

Pero vamos viendo cómo impacta. Ellos tienen 200 mil personas en sus redes sociales y esto es algo que puede provocar un cambio -vuelvo y te digo- gradual.

¿Pero igual con las estadísticas que ustedes manejan? ¿Han visto alguna mejoría?

Claro, nosotros ya estamos cerrando el año y la proyección indica que cerraremos aproximadamente con un 32 o 33% menos de feminicidios que el año pasado y hace dos años cerramos con un 10% menos, siendo la cifra más baja en los últimos 10 años.

¿Si lo llevamos al número específico, cuántas personas menos?

Hay que ver la cosa de la manera siguiente: El 80% de las mujeres que han muerto en los últimos años nunca denunciaron ante ninguna autoridad, eso te dice que las mujeres necesitan un nivel de empoderamiento para reconocerse víctimas, para identificar esas señales de maltratado, a través de campañas de orientación.

Porque las mujeres no creen que el hombre es capaz de matar, minimizan el problema, justifican al agresor. Y permanecen ahí hasta que pierden la vida.

Sin embargo, estamos hablando de que de año a año vemos un incremento en las denuncias, lo que quiere decir que la mujer va a denunciar violencia de género, violencia intrafamiliar y doméstica y delitos sexuales.

¿Cuáles medidas se toman ante las denuncias?

Hay un protocolo para feminicidios y para casos que pueden llegar a feminicidios. Tenemos 18 unidades o fiscalías especializadas de violencia de género distribuidas por todo el territorio, se toma la denuncia y se evalúa; un psicólogo forense tiene que ver el nivel de riesgo, de daño.

¿Y esto incluye desde la mujer que va y dice que el hombre le levantó la voz?

Hay que hacerlo así, porque tú no sabes a ciencia cierta cuál es la situación. Si hay evidencia física, tú sabes que hay que tomar la medida. Los forenses lo que procuran es decirles a los fiscales: “este es un peligro de muerte”; si es así, van a una casa de acogida o un lugar seguro, dentro de la red familiar.

Cuando pasa eso, la mujer dice “si me voy a una casa de acogida, dejo a mis hijos”.

Los hijos pueden ir con ella, los menores de hasta 14 años pueden permanecer con ella. Hay casas de emergencias, que pueden ser hasta de 90 días, y hay otras que pueden permanecer más tiempo.

¿Y en este año qué tanto hemos avanzado, como para evitar que una denunciante tenga que llevar la orden de alejamiento a su agresor?

Una de las cosas que procuramos es que la gestión de la orden de protección quede a cargo del Ministerio Público y de la Policía; la Policía es la que arresta, cuando oyes que le dieron la cita para que la entregue, lo que se le entrega a ella, si es que puede pagar un alguacil, es un requerimiento de citación. El oficial autorizado por la ley para la citación es el alguacil, quien le pide la dirección a ella.

¿Qué estaba pasando aquí?

En algunos destacamentos le daban copia de la orden de arresto a la víctima, porque ellas decían “yo tengo a alguien”; es un tema de gestión de la Policía, que nosotros lo hemos ido corrigiendo con ellos para que eso no suceda, porque es la Policía la que tiene que arrestar.

La orden de protección se le entrega a ella porque es un documento que ante cualquier eventualidad ella les presenta a las autoridades, “mire, yo tengo problema, necesito ayuda”.

Ahí se evita la muerte después del aviso.

Sí, porque es totalmente fuera de lugar e improcedente poner en contacto de nuevo a la víctima con el agresor. Tú sabes que esto es un sistema perfectible, en construcción, quiere decir que el Estado dominicano tiene grandes desafíos con la mejora de la calidad de la respuesta en delitos como este.

Cuando una mujer pierde la vida, la sociedad completa se afecta, porque los hijos quedan solos y es posible que él se haya matado.

Fíjate que recientemente se lanzó un protocolo, de la Vicepresidencia, para la atención a los sobrevivientes, porque para mí el término huérfano me parece victimizante.

Gracias a Dios, los niños son altamente resilientes, pero el niño en la escuela dice: “Yo vi que tú papá mató a tu mamá y se mató él después”; entonces, si tú no trabajas esa parte emocional de los que quedan, puedes tener problemas con esos muchachos.

En este tipo de situaciones la marca más grande es la emocional.

Por eso es importante este tipo de iniciativas, porque cuando desarrollamos herramientas de trabajo como este programa, se convierte en una llamada de atención: “Mira, ponle atención a esto, porque puede salvar tu vida”.

Sé que el programa se enfoca en la violencia contra la mujer, pero ¿se registra violencia contra el hombre?
Sí, claro.

¿Y cómo se maneja?

La Constitución dice que la ley es igual para todos, un fiscal no puede discriminar a nadie.
De 100, un 10% o 12%, aproximadamente, de hombres va a denunciar.

Pero hay un mito, la gente cree que los hombres no denuncian porque se van a burlar de ellos; los hombres no denuncian porque creen que la mujer no es capaz de matarlos, igual que les pasa a ellas. Entonces, se ha creado una estructura para orientar que tanto ellas como ellos tienen que denunciar.

Y que la persona no debe acostumbrarse a la violencia.

Por eso es tan importante que los niños y niñas aprendan a interactuar, que desde que aprenden a leer y escribir, su interacción sea sobre la base del respeto, de la tolerancia, de la armonía,  que comiencen desde pequeños a no ver a las mujeres como objetos, porque entonces después de grandes los hombres dejan a las mujeres y no pasa nada, pero las mujeres dejan a los hombres y las matan. Esto delata un bajo nivel de tolerancia a la frustración, entonces comienzan a matarla y dicen “o mía o de nadie”.

¿Esto indica que la familia sigue estando en el centro, que no es posible obviarla?

Sí. Fíjate que lo que ha cambiado es la modalidad en la familia, la familia ensalada, la de los tuyos y los míos... Pero sí tiene que haber ese vínculo de pertenencia.

Solamente bastaría hacer un estudio sociológico de los que violan la ley. ¿Hubo gente que les diera seguimiento, que les pusiera orden?

Es que el ser humano necesita un freno; inclusive los ateos dicen que no saben si Dios existe, pero que es bueno que la gente crea, para que haya un freno.

¿Cuál es la agenda que tienen tienen para 2016?

Haremos 18 presentaciones en unidades o fiscalías especializadas de violencia de género al nivel nacional. Tendremos tres puestas en escena en la cárcel de Najayo, de San Cristóbal, Baní y Rafey Mujeres en Santiago.metro