Bombarderos rusos apostados en la base aérea iraní de Hamadán, a unos 900 kilómetros de Siria, atacaron ayer posiciones del grupo yihadista Estado Islámico, según informaciones publicadas por el Ministerio de Defensa de Rusia.

El ataque aéreo, el primero que efectúa Rusia desde el territornio iraní, fue llevado a cabo por bombarderos estratégicos Tu-22M3 y Su-24, según el comunicado publicado.
El ataque estuvo concentrado principalmente en las provincias de Alepo, Deir Ez-Zor e Ibleb, y destruyeron cinco grandes arsenales de municiones, un campo de entrenamiento, tres puestos de mando y “un gran número de guerrilleros”, según el texto.

Este viaje desde Hamadán hasta los objetivos, cuya distancia es de 900 kilómetros, reduce en un 60 % el tiempo de vuelo en comparación con los despegues que hacían los bombarderos desde el territorio ruso, al norte del corredor caucásico. La semana pasada, los bombarderos estratégicos efectuaron tres ataques contra las posiciones del grupo terrorista Estado Islámico en diversas regiones de Siria.

Estados Unidos manifiesta preocupación
El secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, expresó ayer a su homólogo de Rusia, Serguéi Lavrov, su “preocupación” por el uso de una base aérea iraní para atacar posiciones en Siria, y alertó que podría suponer una violación de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

“Es algo desafortunado y solo complica más aún una situación ya compleja”, dijo el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, en su conferencia de prensa diaria, en la que informó sobre la llamada telefónica entre Kerry y Lavrov.

“Si se confirman estos informes, podría suponer una violación de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíbe el suministro, venta y transferencia de aviones de combate a Irán a no ser que lo haya aprobado con antelación el Consejo de Seguridad”, indicó Toner.