Rusia ha desplegado hasta 28 cazas en el oeste de Siria y ha comenzado a operar vuelos de vigilancia, en un intento de aumentar su apoyo al régimen de Bachar al Asad, según informaron hoy funcionarios del Pentágono.

Las fuentes del Pentágono aseguraron que, durante el fin de semana, Rusia ha pasado de tener cuatro cazas de combate en una base aérea de Latakia (fortín de Al Asad) a al menos 28, una docena de Sukhoi Su-25 y otros tantos Su-24.

Además, de esos modelos con varias décadas de servicio, Rusia dispondría de al menos cuatro Su-30, muchos más avanzados y modernos, así como de hasta una veintena de helicópteros.

Rusia también ha comenzado a operar vuelos de drones para vigilancia y apoyo en inteligencia desde el aeropuerto de Basel Al Asad, como se conoce oficialmente al aeropuerto de Latakia.

Este fuerte despliegue ruso, que se suma a la ampliación de la bases aérea de Latakia con el aporte Moscú, hace que aumente también la posibilidad de una confrontación y equívocos entre las fuerzas aéreas de Rusia y de la coalición internacional contra el Estado Islámico (EI), liderada por Estados Unidos.

El Pentágono considera que es necesario aumentar la coordinación con Rusia, para evitar malentendidos en las misiones aéreas.

El secretario de Defensa, Ash Carter, habló el pasado viernes con su homólogo, Serguéi Shoigu, para tratar el asuntos sirio y reiterar que el combate contra los yihadistas del EI debe ir en paralelo con un proceso de transición que saque a Al Asad del poder.

Ambos responsables de Defensa acordaron examinar vías para evitar accidentes, aunque no se han especificado vías de coordinación concretas.

Los funcionarios del Pentágono informaron del despliegue ruso después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitara hoy Moscú para obtener garantías del presidente ruso, Vladímir Putin, de que la creciente presencia militar rusa en Siria no amenaza los intereses de su país.