Del número 1 al 17 es una gran brecha para dos territorios vecinos. La provincia Santo Domingo, la más grande del país en población, es un espacio físicamente irregular, disperso y con una composición social variopinta, que acusa un índice de desarrollo humano medio bajo, la tercera de cuatro categorías en orden descendente.

A pesar de estar tan cerca de los centros de poder y del gran capital económico, el último Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo la ubica en el lugar número 17, justo en el medio de las 32 provincias que tiene el país.

Su vecino, el Distrito Nacional, capital de la República, es el único territorio dominicano ubicado en un nivel de desarrollo alto y, por tanto, ocupa el primer lugar.

El extremo opuesto se ubica en el suroeste del país y corresponde a una provincia rica en recursos naturales y con las más pésimas condiciones de vida para sus habitantes, Pedernales, la número 32.

Este informe, que hace un monitoreo del IDH desde 2010 hasta 2014, devela las profundas diferencias entre las atenciones y oportunidades que brindan el Estado y el mercado a los ciudadanos que viven en la ciudad y los que permanecen en las provincias.

Para estas mediciones, el PNUD se centra en tres parámetros: nivel de ingresos, salud y educación.
Santo Domingo, con sus siete municipios y 2.3 millones de habitantes (según censo de 2010), contaba en 2014 con un 95.8% de personas de 15 años o más que sabían leer y escribir y un promedio de 67.4% de cobertura de escolaridad.

Su mortalidad infantil presenta un índice de 18.2, con un 57% de afiliados a un seguro médico, 9.7 médicos por cada 10 mil habitantes y 6.9 camas médicas por cada 10 mil. Su ingreso percápita es de 24,852 pesos, actualizado hasta 2010.

En cambio, en el Distrito, con ingreso percápita de 61,755 pesos, los alfabetizados son 97 y la cobertura promedio es de 73.7.

Los asegurados son 71%, con 50.9 médicos y 31 camas por cada 10 mil habitantes.

En el informe, presentado ayer en un acto presidido por el coordinador residente de Naciones Unidas, Lorenzo Jiménez de Luis, hay cuatro provincias en desarrollo humano bajo: Pedernales, Elías Piña, Bahoruco e Independencia, citadas en orden ascendente.

El mayor número, 17 de las 32, se encuentra en el nivel medio bajo: El Seibo (en la posición 28), Azua, Peravia, Barahona, San Juan de la Maguana, La Altagracia, Monte Plata, San Cristóbal, Dajabón, Valverde, Montecristi, Hato Mayor, Samaná, La Romana, Espaillat y María Trinidad Sánchez (posición 12).

Las de desarrollo medio alto son 10: Santiago Rodríguez (número 11), Sánchez Ramírez, San José de Ocoa, Duarte, Puerto Plata, La Vega, San Pedro de Macorís, Santiago, Monseñor Nouel y Hermanas Mirabal, esta última en el número dos del país.

En este índice, aunque influyen, el nivel de ingresos y el desarrollo de infraestructuras no son determinantes. Tiene que ver con los indicadores de acceso a la salud y a la educación, pero además con la calidad de estos servicios y la igualdad de oportunidades.

En sentido general, el PNUD cita a República Dominicana como “país de alto dinamismo económico, de renta media, y recientemente clasificado en el grupo de países de desarrollo humano alto”.

Resalta que en los últimos 10 años ha mostrado tasas de crecimiento del PIB de 6.5% promedio anual, superado casi todos los países de América Latina y El Caribe.

“Sin embargo, el dinamismo de la economía no se refleja con la misma celeridad en la ampliación de las oportunidades en las personas para alcanzar la vida que valoran, entrando en juego múltiples privaciones del bienestar”.