Ayer tembló la tierra, a principios de mes hubo miles de desplazados por las inundaciones de las lluvias y en junio comienza la temporada ciclónica. Algunos de estos son factores de riesgo en cualquier parte del mundo y otros almenos en la zona tropical; sin embargo, el acelerado crecimiento del gran Santo Domingo, que ocurre sin planificación, incrementa la vulnerabilidad de la población ante los peligros de los fenómenos naturales.

La advertencia proviene del geólogo Marco Antonio Giraldo, quien dictó ayer la conferencia “La vulnerabilidad del Gran Santo Domingo: Un desafío para la resiliencia de la ciudad”.

A esa expansión no planificada se suman la concentración de personas en zonas de peligro frente a distintas amenazas (sísmicas, inundaciones, deslizamientos), la construcción de viviendas sin considerar las normas técnicas mínimas, el déficit de presupuesto para adoptar medidas sistemáticas de reducción de riesgo y preparación para desastres, abundó Giraldo, consultor internacional en materia de gestión de riesgos.

Otro elemento es la falta de educación de la ciudadanía sobre el riesgo de desastres y sus formas de manejo.

“Es fundamental asegurar que las políticas de desarrollo local tomen en cuenta un modelo de ocupación del territorio que garantice la gestión de riesgo de desastres, que incorpore medidas de seguridad y protección, que incluya la formación de la población para garantizar su vida y la sostenibilidad de sus medios de subsistencia ante potenciales desastres”.

La conferencia de Giraldo fue la actividad central en la inauguración del diplomado para comunicadores “La comunicación para la gestión del riesgo de desastre y el cambio climático”, que auspician el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en el marco del proyecto “Acciones que salvan vidas”.

El acto estuvo encabezado por Luciana Mermet, representante residente del PNUD; Iván Ogando, director de FLACSO, y el mayor general Rafael Emilio de Luna Pichirilo, presidente de la Comisión Nacional de Emergencias, quienes consideran que los comunicadores, tanto los periodistas como los estrategas, juegan un papel fundamental en la formación de una cultura de gestión de riesgo.

Un total de 35 periodistas y comunicadores sociales fueron becados para participar en este diplomado que tendrá una duración de dos meses.