El patólogo Sergio Sarita Valdez advirtió ayer que el Ministerio Público excluye cada vez más al Instituto Nacional de Patología Forense de la investigación de las muertes violentas, con lo que allana el camino de la desaparición de esa entidad de casi 30 años.

El especialista indicó que a través Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) la Procuraduría General de la República analiza los cadáveres en una morgue habilitada en el hospital Marcelino Velez, de Herrera, Santo Domingo Oeste. Allí van, especificó, los casos de homicidios, uno de los indicadores que se toman en cuenta para la medición del auge de la criminalidad. “La cantidad de casos de muertes violentas de Patología Forente ha disminuido como en un 70 %”, sostuvo Sarita Valdez, exdirector de la institución. “Más de 60 % de los casos nuestros son muertes naturales y un mínimo de autopsias violentas”, detalló en conversación con MetroRD.

“Lo que hemos dicho es que Patología Forense, que originalmente fue creada por decreto del doctor (Joaquín) Balaguer, para hacer esas autopsias, poco a poco ha ido perdiendo ese rol”, agregó el patólogo, quien calificó la medida como política, aunque admitió que el Ministerio Público “está en su derecho”.

Desde que se fundó el Inacif, en 2004, se va prescindiendo progresivamente de la otra entidad, indicó el profesional, quien funge como coordinador de la Cooperación Internacional de Ministerio de Salud y supervisor de Patología Forense. “Eso es una decisión política”, insistió. Resaltó que el Ministerio Público  es el organismo el que tiene la potestad “para decidir si un cadáver va o no va a Patología Forense” y que responde a la Presidencia de la República.

Esta semana, el ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul, sostuvo que la tasa de homicidios ha bajado a 16 por cada 100 mil habitantes, con un antecedente de 25 por cada 100 mil en años anteriores.

“Lo cierto es que cada día este problema baja más y los dominicanos se sienten más seguros”, comentó el funcionario, quien insistió en que la alarma colectiva por el auge de la criminalidad es cuestión de percepción.

En el artículo “Memorias del homicidio”, publicado el 26 de enero en el diario Hoy, Sarita Valdez reseña que entre el 1 de enero de 2010 y el 31 de diciembre de 2015, Patología Forense realizó autopsias a 5,071 cadáveres de personas víctimas de homicidio.

Dos semanas antes, el 12 de enero, bajo el título “Misa de réquiem para Patología Forense”, dijo que esa institución está llegando a su fin y que durante todos estos años, por ejemplo cuando él dirigió, tuvo que resistir presiones políticas para torcer la verdad.

“Aprendí a leer e interpretar al revés el lenguaje de autoridades sin escrúpulos cuando hablaban de enfrentamientos e intercambios de disparos, en donde las víctimas resultaban con heridas de bala en la nuca y espalda. Conocí de falsos certificados de defunción por muerte natural cuando el fenecido tenía el dorso molido a palos”, relata en el escrito.

En contraposición, sostuvo, Patología Forense es un organismo científico académico. “Se ha manejado con criterios de obedecer a un trabajo científico, no mira si es conviente o no conviente, nunca ha tenido en cuenta si el resultado de esa autopsia conviene o no que se sepa”.

Funciona como la única institución docente en la especialidad de patología y cuenta con ocho patólotogos y ayudantes y 30 médicos en formación. Fue creado como un matrimonio entre Salud Pública y el Ministerio Público, comenta, pero “eso en República Dominciana no funciona, eso es una quimera, aquí hay que estar bandiao (...) aquí hay que definirse (...) El que hace patología forense no puede ser político porque no puede acotejar las cosas a su convenientecia, tiene que someters a lo que el experticio dice”