Finalizadas las primarias demócratas y republicanas en Florida, Illinois, Misuri y Carolina del Norte, este es el saldo: el mogol de bienes raíces, Donald Trump, triunfó en Florida, Illinois y Carolina del Norte, mientras que Ted Cruz se llevó Misuri y John Kasich Ohio. Asímismo, el final de la jornada representó el final de la candidatura del senador Marco Rubio, tras perder en su estado natal Florida.

En el lado demócrata, la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton  ganó Florida, Illinois, Ohio, Carolina del Norte y obtuvo un virtual empate con el senador Bernie Sanders en Misuri. Jack A. Goldstone, académico en el área de política pública en el Woodrow Wilson Center de Washington D.C., analiza los más recientes desarrollos en la carrera presidencial.

¿Cuál es la lección que sacamos de estas primarias?

Vimos a un Marco Rubio débil, pues nunca se posicionó con posibilidades reales. Trump sigue sorprendiendo con la extensión del apoyo que está obteniendo. Se posiciona más sólido para conseguir la nominación, pues sus oponentes no parecen tener posibilidades en estados al Sur –en el caso de Cruz–, o ganar en estados excepcionales, como fue el caso de Kasich en Ohio.

No parece haber nada que pueda detener el triunfo de Trump en las primarias que restan. Lo único que queda en veremos es si podrá ganar el margen necesario para asegurar la cantidad de delegados que necesitaría para llegar a la convención con la nominación. Yo creo que lo hará.
    
¿Y los demócratas?

Ya vimos que la victoria de Sanders en Michigan difícilmente se repetirá. Los múltiples triunfos de Hillary muestran que ya la carrera es de ella. A menos que haya una gran revelación o un error mortal, ella conseguirá fácilmente la nominación.

¿Quiénes son los grandes ganadores de la primaria?

Trump mostró que tiene el poder de mantenerse y que sus primeras victorias no fueron porque resultaba una novedad para la gente. Se ha mantenido en la ruta ganadora, aún cuando el estabishment republicado está totalmente en su contra. Él capitaliza ese sentimiento anti establishment y anti statu quo que se ha generalizado. Clinton ha demostrado su habilidad para movilizar a los electores, lo cual es una fortaleza para ella de cara a una elección nacional.

Todo indica que la contienda presidencial será  entre los electores molestos (que favorecen a Trump) y los electores que están satisfechos con el curso de las cosas (que favorecen a Clinton). Esto nos indica que cualquier suceso de aquí a noviembre que cause mayor disgusto en la población (baja en la economía o agresiones de parte de Rusia) o que cause mayor complacencia (una economía estable o acuerdos con Rusia), podría determinar quién será el ganador en noviembre.

¿Los grandes perdedores?

Marco Rubio quedó expuesto como un candidato que no inspira a los electores, algo que estuvo claro en las primeras primarias, cuando terminó detrás de Trump y Cruz con cierta consistencia. Esta semana vimos que Rubio ya no inspira a los electores, ni siquiera en su propio estado de la Florida, lo cual fue decisivo para su retiro. Sanders se ha quedado siguiendo el rastro de Hillary. Él va a ganar votos y delegados, pero no ganará más primarias, lo que no le permitirá revertir el impulso de Clinton.

El caso de Rubio es interesante…

Rubio se venía debilitando semana a semana, su única esperanza era anotarse una gran victoria en Florida, pero ninguna encuesta apuntaba a eso. Aún así, el margen de su derrota frente a Trump no deja de ser sorpresivo. Sus seguidores ahora se quedarían a la expectativa.

¿Cree entonces que Trump conseguirá los 1,237 delegados que necesita para asegurar su nominación?
Sí, particularmente porque Cruz y Kasich se quedan en la contienda. Los estados que restan distribuyen los delegados sobre la base del margen de la victoria.

Si se mantiene la tendencia que vimos esta semana, digamos que Trump obtiene 45% y Kasich y Cruz 25% cada uno, ese margen amplio a favor de Trump le producirá los delegados que necesita para asegurar la nominación.

¿Qué viene ahora?

Esta carrera prácticamente terminó. A menos que ocurra un milagro, va a ser Trump contra Clinton.