El miedo que han creado los delincuentes en los barrios del Gran Santo Domingo se ha salido de las manos de las autoridades policiales, a quienes los residentes de diversos sectores acusan de incumplir su función de proteger a la población.

Esta realidad alcanza el grado de impotencia y desesperación en Herrera, del municipio Santo Domingo Oeste, donde el azote de asaltantes y atracadores ha limitado la vida social de los vecinos y obligado a los comerciantes a encerrarse en barras de hierro y limitar el acceso de clientes.

“Les exigimos a las autoridades, como ciudadanos, que se pongan a trabajar y dejen de estar de vagos”, se quejaba Fanny Guevara, residente del barrio El Libertador de Herrera, donde muchos no aguantan la tanda de asaltos, tiroteos y muertes que se vive en el lugar. Durante un recorrido por las principales calles de Herrera, la presencia policial o el patrullaje por esta popular zona familiar y comercial fue nula, tal y como manifiestan algunos residentes.

La señora Guevara reconoció que la delincuencia está batiendo en todos los barrios, pero denunció que en Herrera los ladrones ya actúan tan por la libre que se burlan de la ciudadanía como de las autoridades.

“Salgo a diario a las calles y el patrullaje de la Policía lo veo muy poco”, indicó la residente.

Pero el mismo sentir invade a la joven Carlina Félix, quien trabaja en una banca que en muchas ocasiones ha resultado víctima los asaltantes, en su deseo de conseguir “dinero fácil”.

Destacó que no hay horas para que sucedan los atracos y que la situación que se vive en el barrio El Libertador es peligrosa. Cuenta que un sábado en la tarde ella y el mensajero de la banca fueron víctimas de unos “antisociales”. “Aquí en la banca hace un mes encañonaron al mensajero y le quitaron unos 300 mil pesos”.

Indicó que el patrullaje de la Policía no es bueno y que  a veces pasan “de cada año un día”, pero que falta patrullaje.

Acusó a algunos oficiales de detener a los atracadores y de luego dejarlos libres por 500 o 1000 pesos, “así se mantienen en búsqueda”.

“Las autoridades lo que tienen que hacer es poner más vigilancia y no soltar a los delincuentes; si los agarran y lo dejan libres, no están haciendo nada”, apuntó Carlina Félix.

“Harina del mismo saco”

Otros que diariamente se enfrentan a ser asaltados y considerados por muchos como los principales delincuentes son los motoconchistas del sector de Herrera, quienes piden se hagan planes para frenar este cáncer social.

Jacobo Cruz de la Rosa tiene más de 20 años ejerciendo el concho y cuenta que hasta ahora no ha sido asaltado pero que muchos de sus compañeros sí.

“No somos los motoristas los delincuentes, los serios no atracamos”, exclamó.

Organizados

En las paradas de motoristas, según algunos de sus integrantes, cada uno de los que trabajan a diario allí están identificados, pero destacan que todo el que anda sin chaleco no pude conchar junto a ellos.

“Aquí en Herrera siempre hay delincuencia. En las noches es donde las personas se ponen más ‘moca’ y sale menos a la calle”, indicó Cruz de la Rosa.

En tanto que Juan Antonio Moya, otro motorista, destacó que los “tígueres” lo están azotando y que las personas los identifican igual que a ellos.

“Las autoridades deberían resolver esto y organizarse y venir activos en horario de las 6:00 de la mañana, que muchos salen a su trabajo”, reclamó Moya.

Junta de Vecinos Herrera

La señora Veneranda González, presidenta de la Junta de Vecionos La Esperanza del Libertador de Herrera, manifestó que la situación que se vive en el sector les quita el sueño, principalmente en la calle número cinco.

“Hasta el momento, como junta de vecinos, no hemos ido donde las autoridades del sector, pero tenemos que juntarnos para hacer el trabajo que se necesita”.

Pequeños negocios pierden ingresos

Los asaltos en El Libertador de Herrera son tan constantes que muchos de los comerciantes han tenido pérdidas en sus ingresos y otros se han visto en la obligación de tomar medidas de seguridad alternativas para cuidar sus pertenencias.

Tal es el caso la dueña de un colmado que no quiso ser identificada, por su seguridad, a la que recientemente unos atracadores le tirotearon su negocio en un intento que no se concretó por la rapidez de su dueña.

“No se ve ni un policía. Yo he sufrido tres atracos y como medida de seguridad tuve que poner hierros”, dijo la negociante.

José Alaberto Rodríguez, de la compraventa Pochún, con el negocio cubierto de verjas de metal, dijo: “De noche el que sale aquí, busca la muerte”.

En tanto que Omar Leonardo, encargado de un centro de Internet,  manifestó que la situación les ha hecho tomar medidas que permiten cuidar sus vidas pero reducen sus ingresos.

Cuentan que ahora cierran a las 8:00 de la noche cuando antes lo hacían a las 11:00 y que  diariamente tienen a dos personas en la puerta que se turnan y han puesto cámaras para captar a todo el que entra.

“Tomamos medidas, pero estamos preparados para si nos sacan un arma de fuego entregar los 15 o 10 pesos que tenemos en la caja”, concluyó Leonardo.

“Si las autoridades no hace su trabajo, las comunidades vamos a tomar represalias con esos delincuentes”. Veneranda González, Presidenta de la Junta de Vecinos la Esperanza del Libertador de Herrera.

“La situación es incómoda, aquí no solo afecta la delincuencia sino el hecho de que uno no tiene a quien acudir”. Eloisa Prandy. Propietaria del centro odontológico Pradent.

“Por ahora las personas que nos conocen utilizan el servicio, pero quienes vienen al sector sienten miedo al montarse”. Jacobo Cruz de la Rosa, Motorista.