Famoso

Antes de competir por la Casa Blanca con una campaña plagada de insultos, que ha sabido capitalizar el enojo de muchos votantes con la clase política de Washington, Trump era ya en Estados Unidos toda una celebridad con una biografía digna de un guión de Hollywood.

Nacido el 14 de junio de 1946 en el neoyorquino barrio de Queens, Trump es el cuarto de los cinco hijos de Fred Trump, constructor de origen alemán, y Mary MacLeod, ama de casa de procedencia escocesa.

Rebelde

Tan rebelde era ya desde niño, que su padre tuvo que sacarlo a los 13 años de la escuela, donde agredió a un maestro, e internarlo en la Academia Militar de Nueva York, con la esperanza de que la disciplina castrense corrigiera la actitud de su hijo.

Al parecer, el pequeño Donald “era un bocazas matón” aficionado a “decir palabrotas a todo volumen”, según el doctor Steve Nachtigall, de 66 años, quien padeció sus travesuras.

Educación

Trump se graduó en 1964 en la academia, donde alcanzó el rango de capitán e incluso vislumbró su destino: “Un día, yo seré muy famoso”, le comentó al cadete Jeff Ortenau.

En 1968, el magnate se licenció en Economía en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, y se convirtió en el favorito para suceder a su padre al frente de la empresa familiar, Elisabeth Trump & Son, dedicada a edificios de alquiler de clase media en los barrios neoyorquinos de Brooklyn, Queens y Staten Island.

Estrategia

Trump se hizo en 1971 con las riendas de la compañía, rebautizada como The Trump Organization, y se mudó a la glamurosa Manhattan a la caza de una fama que llegó con base en proyectos pomposos, autobombo, verdades a medias y una relación borrascosa con la prensa.

“Juego con las fantasías de la gente”, escribe el candidato, quien aboga –como se puede comprobar tanto en los negocios como en la política– por la “hipérbole” como “una forma inocente de exageración y una forma muy efectiva de promoción”.

Emporio

El osado empresario empezó, pues, a cimentar su fama con deslumbrantes obras en Manhattan, como la Torre Trump, un lujoso rascacielos de 58 pisos con una cascada interior en plena Quinta Avenida desde el que, por cierto, lanzó su campaña presidencial.

El magnate ha levantado un imperio que incluye hoteles, campos de golf y casinos, un negocio, este último, que ha incurrido en cuatro bancarrotas pese al “éxito” del que alardea Trump.

Fortuna

Según la revista Forbes, el aspirante republicano posee una fortuna de cuatro mil 500 millones de dólares, pero Trump insiste en que la cifra asciende a 10 mil millones.