Quedaron inhumados en el Monumento-Panteón a los Héroes de Luperón de 1949, ubicado en el Cementerio Nacional de la Avenida Máximo Gómez, los restos del expedicionario Alejandro Selva, que permanecieron 66 años abandonados en una loma del lugar.

La búsqueda de su osamenta se inició en julio del año pasado junto con la de su compañero George Raymond Scruggs, ambos miembros de la expedición antitrujillista. Los restos de éste último fueron llevados a Estados Unidos por su hijo George Collins.

Las honras fúnebres de Selva se iniciaron en la sede del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD) con una guardia de honor y un toque de silencio, según nota de prensa de la institución.

Posteriormente el cortejo se trasladó hacia el camposanto, donde también se le hizo una guardia de honor; oficiales superiores presentaron los restos, una banda interpretó el Himno Nacional dominicano y el de Nicaragua y un pelotón disparó tres salvas de fusil, luego de ingresar los restos al Mausoleo.

El acto, que también celebró el aniversario 67 de la Expedición, se desarrolló bajo la dirección de la presidenta de la Fundación Héroes de Luperón de 1949, Iliana Ornes, la Federación de Fundaciones Patrióticas y el MMRD, en coordinación con la Embajada de Nicaragua, la Comisión Permanente de Efemérides Patrias y el Ayuntamiento del Distrito Nacional. Las palabras centrales del acto estuvieron a cargo de la directora del MMRD, Luisa De Peña Díaz, Iliana Ornes y el embajador Nelson Artola.

Historia

El 19 de junio de 1949 llegó por Luperón, Puerto Plata, un contingente comandado por Horacio Ornes Coiscou, con varios internacionalistas solidarios en la lucha por derrocar el régimen del dictador Rafael L. Trujillo. Entre los extranjeros se encontraban tres estadounidenses, Herbert Maroot, John M. Chewing y George Scruggs, y el nicaragüense Alejandro Selva. Los dos primeros, Herbert Maroot y John M. Chewing fueron rescatados y en su momento sus restos llevados a Estados Unidos por sus familias.

Sin embargo, al momento de la recuperación de los cuerpos en 1949, George Scruggs y Alejandro Selva quedaron abandonados en una loma de Luperón, el primero porque su padre se negó a repatriarlo y el segundo porque no se localizó a sus familiares.

Los restos de Scruggs y Selva fueron recuperados el 27 de septiembre de 2015 y luego identificados mediante pruebas de ADN, que dieron positivo en ambos casos. El hijo de Scruggs lo retornó a Estados Unidos y Selva reposará en el citado monumento.