Triste, triste noticia para la generación del milenio. Y no, Apple no ha cancelado la salida del iPhone 6S. Esta inquietante información tiene que ver con uno de sus temas de fotos y de conversación favoritos: la comida. Un nuevo estudio, que aparecerá en la próxima edición de Investigación de la Obesidad y la Práctica Clínica, encontró que la generación más joven tendrá que luchar más con su peso que la de sus padres.

“Los resultados del estudio sugieren que si tienes 25 años, tendrías que comer menos y hacer más ejercicio que los mayores para evitar subir de peso”, dice la profesora Jennifer Kuk, de la Escuela de Kinesiología y Ciencias de la Salud de la Universidad de York, Toronto. “Sin embargo, también indica que puede haber otros cambios específicos que contribuyen al aumento de la obesidad más allá de la dieta y el ejercicio”.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron datos de la dieta de casi 36,400 adultos estadounidenses recogidos por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición entre 1971 y 2008. También se utilizaron datos de la frecuencia de actividad física disponible de 14,419 adultos en el período 1988-2006.

“Observamos que las personas tienen un 10% más de peso en promedio en 2008 que en 1971,  siendo que comen lo mismo, y alrededor de un 5% más de peso para cierto nivel de actividad física en 1988 que en 2006,” nota Ruth Brown, investigadora principal de la Universidad de York. Y añade: “Estos cambios seculares pueden explicar en parte por qué hemos visto un dramático aumento de la obesidad”.

Kuk explica que nuestro peso corporal se ve afectado además por nuestro estilo de vida y el medio ambiente, como el uso de medicamentos, contaminantes ambientales, la genética, el momento de la ingesta de alimentos, el estrés, las bacterias intestinales e incluso exposición a la luz durante la noche.

“En última instancia, el mantenimiento de un peso corporal sano es ahora más difícil que nunca”, dice ella.