Algunos ciudadanos votaron por deber cívico o para apoyar al presidente Bashar al Asad en las elecciones legislativas de ayer boicoteadas por la oposición, pero muchos otros sirios se negaron a participar en lo que consideran una “farsa”.

La afluencia de votantes fue  desigual en la capital siria a las elecciones para renovar los 250 escaños del Parlamento, que transcurrieron sin incidentes de seguridad en Damasco, donde está vigente un alto al fuego.

Los colegios electorales abrieron temprano en la mañana en las regiones bajo control gubernamental, o sea un tercio del territorio donde vive alrededor del 60% de la población.
“Hemos cumplido con nuestro deber nacional y ahora son los diputados los que deben cumplir las promesas”, asegura Samer Isa, un camionero de 58 años, que votó en Damasco.

Para estas segundas elecciones desde el comienzo de la guerra en 2011, tres mil quinientos candidatos de más de 25 años aspiran a los 250 escaños de diputado, según el presidente del Comité Jurídico Supremo de las elecciones, el juez Hisham al Shaar.

Los expertos dan por sentado que los resultados serán similares a los de las legislativas de 2012, cuando el partido Baas, en el poder desde hace más de medio siglo, obtuvo la mayoría de los escaños. Son las “elecciones de la resistencia”, proclama una pancarta. El presidente Asad votó por la mañana, acompañado de su esposa.

Yamine al Homsi, un funcionario de 37 años, votó “porque estas elecciones decidirán el futuro del país. Espero que los diputados sean honestos con la patria”. Por el contrario, Maysun no lo hará. “La mayoría de los candidatos son ricachones que viven en el extranjero”, critica esta camarera de 45 años. “Tenía un apartamento en Yarmuk del que me tuve que ir por los combates y ahora no paro de mudarme de un sitio a otro”.

La guerra centró la campaña electoral. Los candidatos rivalizaban con lemas patrióticos. “Nosotros defendemos la seguridad”, “Por nuestros hijos muertos, sigamos”, proclamaban. Un aspirante a diputado se presenta como la voz de los “mártires de nuestro ejército heroico”.

El periódico del partido Baas define los comicios “como un combate para demostrar la solidez de las instituciones del Estado”.