Es la alegría hecha mujer, por sus poros transpira felicidad. Aun con el pelo corto producto de las 28 radioterapias, seis quimioterapias y cuatro braquiterapias, Casimira Marte Martínez, sobreviviente de cáncer de cérvix, irradia con gran emoción la alegría que la invade por haber superado al monstruo, enemigo de las mujeres, conocido por todos  como asesino silente.

Luego de participar en la sexta entrega de la carrera contra el cáncer, “Caminantes por la Vida”, que se realizó este fin de semana en 10 provincias del país, bajo el nombre de “La Ruta de la Esperanza 2015”, Casimira hizo a Metro partícipe de su dicha.

Con sus ojos brillantes, cual si fuera una adolescente que empieza a vivir, expresó que, a pesar de que su madre y su hermana habían muerto de esta enfermedad, ella nunca quiso hacerse los chequeos pues siempre decía “yo no heredo enfermedad, yo heredo salud”.

Sin embargo, explicó: “Mi hermana me insistió para que fuera al médico y, efectivamente, las analíticas resultaron positivas; de inmediato le dije que si tengo cáncer, yo voy a vivir, con el favor de Dios yo voy a salir victoriosa de esto”.

Casimira manifiesta que no niega que al momento que le dieron los resultados se desplomó y empezó a llorar, pero que tenía la ventaja de que lo habían detectado a tiempo, “por eso aconsejo a las mujeres a hacerse sus chequeos, que eso no duele”.
La unión hace la fuerza

Como si el destino las hubiese unido para luchar juntas, Casimira asistió a la caminata con su patrona, Clara Herrera, quien también es sobreviviente de cáncer de cérvix. Ambas se dan fuerzas para seguir y comparten la felicidad que las arropa por vencer a la más temida de las enfermedades.

“Nunca boté el pelo, nunca me deprimí, nunca dejé de dormir”, son las palabras que externó Clara, con la mirada envuelta en felicidad y una sonrisa imborrable en sus labios.

La habían diagnosticado con una displasia grado tres en el cuellodel útero; los doctores le hicieron una cono biopsia pero le quedó el tumor, por lo que tuvo que darse varias quimioterapias, 31 radioterapias y cuatro braquiterapias.

Clara Herrera dijo ilusionada que lo mejor de todo este proceso ha sido servirle a Dios. “Exhorto a todas las mujeres que cuando las diagnostiquen con cáncer, que cambien su miedo por fe”.

Luchadora incansable

Debido a que en su familia no había indicios de cáncer y ella se confió, Teresa Santiago no pudo prevenir la enfermedad a tiempo y hoy está afectada en ambas mamas.

Sin embargo, sostiene que no se ha dado por vencida, aun cuando ya ha hecho metástasis de hígado.

“Desde el momento en que me lo diagnosticaron siempre estuve firme, fuerte y fiel”, cuenta Teresa, mientras refleja profunda paz.

“Me he dado 13 quimioterapias, luego me mandaron a hacer todos los estudios para extirparme los dos senos, pero como ya había hecho metástasis en el hígado, los doctores hicieron una junta médica y dijeron que no se podía, que no valía la pena, pero sigo muy fiel”, añade.

Cuenta que aunque no tuvo hijos de su vientre, Dios le permitió, junto a su esposo, adoptar un bebé cuando tenía 11 meses. “Ya tiene cuatro años; ese niño vino a mi vida para que yo tuviera más fuerzas y un motivo más para luchar”.

“Siempre me he mantenido fuerte. A las mujeres les diría que no vean el cáncer como signo de muerte, sino como una bendición: en la vida hay que sacar el lado positivo de todo, eso es lo que he hecho.

Yo digo ‘bendita enfermedad’ porque me ha enseñado a alimentarme mejor; bendita enfermedad, porque me he reunido con amigos; bendita enfermedad porque hay muchas personas orando por mí; no todo ha sido malo”.