Con la crítica de analistas políticos y de organismos internacionales de observación a un sistema electoral muy riguroso para un sistema demasiado informal, los peruanos acudirán a las urnas este domingo para elegir a su próximo presidente.

Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, es la exclusiva favorita con más de 30% de intención de votos según las encuestas. De no ocurrir nada extraño, ganará las elecciones. Pero no le alcanzará para ganar en primera vuelta (necesita 50% más 1 de los votos); la disputa, entonces, estará entre los candidatos para ir al balotaje de junio junto a Keiko.

Verónika Mendoza o Pedro Pablo Kuczynski. Entre ellos saldrá el oponente de Fujimori para una hipotética segunda vuelta. Representantes ambos de distintos sectores de una sociedad peruana que tiende a centrarse en sus preferencias políticas, sus discursos coinciden en que proponen una alternativa al modelo social y económico que le ha dado cierta estabilidad a Perú en los últimos años, pero que ya parece obsoleto.

En una campaña no exenta de polémica, en la que los tribunales fiscalizadores de la ley ya han excluido a dos candidatos que en su momento fueron favoritos (César Acuña y Julio Guzmán), hasta el último día hay candidatos que son cuestionados. Mientras la sociedad civil marchó este martes pasado en contra de Keiko, se implicó a Mendoza en malversación de fondos relacionados con cuentas venezolanas.

“Aquí vale todo, ha sido una guerra muy sucia, aprovechándose de cualquier situación para sacar ventajas”, dice a Metro Ramiro Escobar, analista político peruano.