Ante el asesinato del alcalde Juan de los Santos, el pasado martes, y otros casos de violencia registrados en las últimas semanas, diversos sectores vuelven a colocar sobre el tapete el tema de porte y tenencia de armas en la República Dominicana, y con ello la necesidad implementar políticas públicas que ayuden a establecer controles y reducir las muertes.

“Los valores humanos no están siendo tomados en cuenta, es como si no se sintiera ningún compromiso por el valor de la vida. Por cualquier tontería la gente quiere apelar a la violencia y eliminar vidas”, se lamentaba ayer el presidente Danilo Medina, durante el velatorio del referido alcalde en la funeraria Blandino.

Medina también pidió a los medios de comunicación que “hablen de paz para que la gente pueda entender que los problemas no se terminan con un episodio de la vida. Hay caídas y la gente tiene que tratar de levantarse”.

Otra figura política que luego del funeral trajo a colación el tema de la violencia fue la presidente del Senado, Cristina Lizardo. “Hay que tomar medidas. Las armas no las puede tener todo el mundo. Debe haber un proceso de evaluación psicológico y emocional. No todo el mundo puede tener un arma”, recalcó.

El ministro de Interior y Policía y a quien corresponde administrar los controles de armas de fuego, José Ramón Fadul, también se manifestó a favor de endurecer los requisitos. “Yo siempre he sido partidario de nosotros comenzar a eliminar el porte de armas; que el porte sea mediante una reglamentación de aquellas personas que puedan ameritarla de acuerdo con su oficio”, comentó.

Adelantó que presentará una propuesta al Gobierno Central, orientada a limitar la posesión de armas a la tenencia, o sea, sólo para protección de hogares y negocios.

Para el sociólogo Daniel Pou,  la proliferación de armas de fuego se convierte en un factor sumamente decisivo en la cantidad de homicidios que se registran en el país. “Si usted observa las cifras de República Dominicana, los homicidios que se producen anualmente con armas de fuego representan un 64 o 67%. Estamos por encima de la media del continente, que es 62%”, explica.

Este especialista en políticas públicas de seguridad ciudadana plantea que “se ha vendido la falsa idea de que tener un arma te va a proteger del delito” y subraya que “la mayoría de las personas que tienen armas de fuego legales y que son víctimas de intentos de asalto en las calles del país muere, porque no están psíquicamente preparados para reaccionar con un arma de fuego ante un asalto”.

“Lo primero que hay que hacer es regular”, advirtió Pou. “Segundo, hay que limitar los calibres de armas de fuego que hay en las calles de República Dominicana que se corresponden con armas de guerra, y tercero, es necesaria una política de captación de armas ilegales”, afirma el experto.

Mientras, en el Congreso continúan en estudio el Proyecto de Ley sobre el control de las armas ilegales que propuso el diputado reformista Ito Bisonó hace ocho años. 

Este miércoles 16 de diciembre el cielo se puso gris, por la indignación, y los ciudadanos dominicanos realizaron sus actividades cotidianas con aires de una reflexiva pero intensa nostalgia.