Los colombianos rechazaron por muy poco un acuerdo de paz con las FARC que habría puesto fin a los 52 años de conflicto, en un referéndum celebrado el domingo, 2 de octubre.

El sorprendente resultado mostró un 50.2 por ciento votando en contra del acuerdo firmado la semana pasada por el presidente Juan Manuel Santos y el líder rebelde Timoleón Jiménez después de cuatro años de negociaciones.

El presidente de Colombia dijo que aceptaba el resultado, pero va a seguir trabajando para lograr la paz. Kristian Herbolzheimer, director de los programas de Filipinas y Colombia en Conciliation Resources del Reino Unido, una organización independiente que trabaja con personas en conflicto para prevenir la violencia y construir la paz, explica por qué falló el voto popular.

¿Por qué rechazaron el trato los votantes en Colombia?

Las grandes sectores de la sociedad no confían en el Gobierno y no confían en las FARC. La pedagogía de la paz no ha sido eficaz en el cambio de estas circunstancias.

¿Fue sorprendente el resultado?

El resultado es sorprendente, sobre todo desde una perspectiva internacional. Colombia es el único proceso de paz importante en el mundo en un momento en que hay un aumento de la violencia. Al igual que con el referéndum Brexit, el resultado podría haber incluso sorprendido a los ganadores. Se llevan ahora una gran responsabilidad en demostrar que un plan B es posible.

¿Qué es lo que quiere la campaña del “No” dirigida por Álvaro Uribe?

No está totalmente claro lo que Uribe quiere. Las dos principales preocupaciones de la campaña del “No” han sido que los líderes de las FARC no irían a la cárcel y que podrían participar en la política. Sin embargo, en su primera declaración pública Uribe incluyó otras preocupaciones, como la educación, los impuestos, y se aferró a los valores familiares conservadores.

¿Podría aún ser alcanzada la paz con las FARC?

Sí, todavía hay una oportunidad para la paz. La buena noticia es que nadie está llamando a la guerra. El alto al fuego bilateral sigue en su sitio, aunque frágil, ya que la Misión de las Naciones Unidas que ha recibido el mandato de supervisarlo, aún no ha sido totalmente desplegado.

¿Qué podemos esperar ahora?

En el plano político, el proceso de paz tiene que ser re-enmarcado de uno bilateral a un proceso multilateral, con los líderes de la campaña tomando parte en las discusiones. Al nivel social, Colombia está profundamente dividida. Así que hay una necesidad de múltiples conversaciones con todos los niveles de la sociedad, con el fin de identificar una visión común para una mejor Colombia para todos.