Si hay un hombre que habla por los estadounidenses que sufren dolor post-electoral, ese podría ser Louis Tafuto de Warwick, Nueva York, quien presentó una demanda de mil millones de dólares contra Donald Trump por dolor y sufrimiento y violaciones de los derechos civiles.

“Trump ha utilizado estratégica y continuamente declaraciones falsas y afirmaciones para engañar y obligar a los menos educados a votar por él, apoyarlo y actuar ilegalmente en su nombre”, afirma Tafuto en la demanda que fue presentada en vísperas de la elección.

Él es uno de los millones de estadounidenses que están buscando maneras de lidiar con la amarga decepción del resultado, dijeron expertos. El miércoles, la bandeja de entrada del psicólogo clínico y profesor de Stanford Doctor Thomas Plante se inundaba de clientes, amigos y colegas que buscaban su consejo y consuelo.

“Es ese tipo de sentimiento devastador, pánico y desaliento que está conduciendo a la gente en este momento”, dijo Plante a Publimetro. “La gente que Trump insultó, gente ‘de color’, transgénero, gay, está bastante asustada por lo que pasará en sus vidas ahora”.

Algunos funcionarios están tomando medidas inmediatas para frenar el daño emocional y de comportamiento que podría resultar, como el superintendente de las Escuelas Públicas de Boston Tommy Chang, quien anunció el miércoles que los recursos de consejería se ofrecerán a los estudiantes, sus familias y personal afectado por las elecciones presidenciales.

“Los próximos días y semanas pueden ser desafiantes para muchos y de celebración para otros”, escribió Chang. “Como educadores, debemos aprovechar esta oportunidad como un momento de enseñanza para tener conversaciones con nuestros estudiantes sobre el proceso democrático, cómo podemos resolver las diferencias y los conflictos, y cómo podemos abordar la ideología diversa y, a veces, conflictiva”.

Plante señaló que muchas personas que acudieron a Trump lo vieron como un salvador. El hombre de los estadounidenses pobres y rurales que “vieron desintegrarse el mundo que conocían. Vieron cómo sus fábricas cercanas, su educación de nivel inferior ya no compraba lo que solía; vieron más gente de color entrar a EE.UU. y vieron desaparecer sus puestos de trabajo. Ven a otros estando mejor y se sienten más marginados, con pocas esperanzas de una vida mejor”, explicó Plante.

“Ellos también quieren un mundo mejor, bondad y justicia”, dijo. “Una manera de lidiar es reconocer que todos queremos esencialmente lo mismo y que, en general, la gente es buena”.

Esto podría ser un ímpetu para que las personas realmente se unan. Una mujer de Nueva York encontró un efecto sorprendente en sus cuentas de citas en línea: En un día recibió tres mensajes de hombres que le proponían matrimonio y se referían a la elección.

Ella dijo que la situación le recordó las consecuencias del 11 de septiembre cuando las percepciones de los neoyorquinos sobre el mundo y la sensación de seguridad se rompieron y separaron a muchas personas.

“El día después del 11 de septiembre las personas necesitaban conectarse. Cada vez que pasas por un gran acontecimiento y eres soltero es más doloroso”, dijo Anne, de 50 años, quien pidió que no se usara su apellido.

“Creo que cuando algo así de inusual y horripilante sucede les recuerda que están solos y que no tienen a nadie a quién acudir y en quién confiar”.

Plante también comparó este resultado electoral con el 11 de septiembre. “Quizá esto es lo peor que ha sucedido desde el 11 de septiembre, pero Nueva York se reunió y no se encerró y murió. Podemos sacar una página de ese libro de jugadas y decir ‘vamos a hacer eso de nuevo; vamos a ser quienes queramos ser, no por causa de Washington, sinoero a pesar de ello”.