Plataformas de medios sociales, encabezadas por Twitter, se han convertido en una tribuna para la actividad fe-minista. Y como muestra un estudio reciente, dice que compartir historias de discriminación de género puede tener una influencia positiva en el bienestar de las mujeres.

“Enfrentar el sexismo es arriesgado, porque las mujeres pueden experimentar oposición. Tener que responder al sexismo puede causar estrés”, dijo Mindi Foster, la autora principal del estudio, a Metro. “Quería identificar maneras de enfrentarlo sin sacrificar el bienestar de las mujeres. Twitter puede ser una de ellas”.

Noventa estudiantes femeninas fueron divididas en tres grupos. Leyeron sobre el sexismo en redes sociales, políticas y en una universidad local durante tres días. El primer grupo tuvo que tuitear públicamente, el segundo en privado y el último no tuiteó en absoluto al respecto.

“Sólo las que habían tuiteado públicamente sobre el sexismo mostraron aumentos en el bienestar y disminuyeron su estado de ánimo negativo”, agregó Foster. “Es posible que una mujer que siga estas cuentas de Twitter (#YesAllWomen, #EverydaySexism, etc -. Ed) pueda sentir angustia como consecuencia de leer constantemente sobre el sexismo sin una salida.”

Esta investigación suena real para la escritora británica Laura Bates, creadora de la página web y hashtag Everyday Sexism. El proyecto de Bates entrega ejemplos diarios de sexismo informal reportados por contribuyentes alrededor del mundo.

“Tuve un repentino despertar después de un período en el que experimenté varios incidentes distintos de acoso sexual y asalto, y me di cuenta de que si todos no habrían sucedido tan cerca nunca habría pensado dos veces al respecto”, dijo Bates a Publimetro.

“Le pregunté a otras mujeres sobre sus experiencias y no podía creer cómo tantas de ellas tenían historias relacionadas con haber recibido gritos en la calle, discriminación en el trabajo, o haber sido sexualmente asaltadas, pero consideraban que el problema no fue tomado en serio. Así que empecé el proyecto para recoger historias de estas mujeres, darles una plataforma, y ​​obligar a la gente a darse cuenta de la gravedad del problema para que pudiéramos empezar a abordarlo”.

En la actualidad hay una serie de sitios web y hashtags que sirven de trampolín para las historias sobre el abuso de género: herself.com, #RapeCultureIsWhen, #YouOKSis, #SurvivorPrivilege, etc.
Bates, de hecho, cree que compartir historias en línea y en las redes sociales sin duda puede ser de gran beneficio.

“Hay una catarsis enorme en contar tu historia y que gente crea, sobre todo, en un mundo que tan a menudo silencia o no les cree a las mujeres  otras partes”, dice.

“Los medios sociales nos han permitido construir una comunidad de solidaridad y apoyo, por lo que una mujer que tuitea su historia puede encontrarse apoyada por otras mujeres de todo el mundo que escriben de vuelta con simpatía, comprensión y consejos. Este sentido de la solidaridad también tiene un beneficio más amplio: muchas mujeres nos han dicho que fue sólo después de ver a otras mujeres compartir sus historias en línea que se dieron cuenta de que tenían derecho a protestar por algo que había estado tan dentro de la normalidad”.