El calentamiento global expande una secuela de fenómenos naturales cada vez más abruptos y duraderos, los de hoy peores que los de ayer. La posición geográfica y el clima tropical del Caribe hacen que República Dominicana sea carnada ante los sucesos atmosféricos, pero, ¿qué tan vulnerable es esta media isla y cuánto le cuesta eso?

El pasado 22 de septiembre se cumplieron 18 años de  la ocurrencia del ciclón “Georges” (1998). Ese fenómeno dejó un saldo de 283 personas fallecidas con decenas de miles damnificadas y una pérdida económica para el país de unos RD$33,000 millones (CEPAL 2009) en solo un día de fuertes vientos y varios de lluvias.

¿Qué significaron esos RD$33,000 millones? Para ese año el presupuesto nacional era de RD$36,969 millones 942 mil 69, por lo que fue indispensable buscar dinero prestado para hacerle frente al problema, sobre todo porque 171 mil casas resultaron afectadas, hubo pérdidas en el sistema eléctrico de RD$1,333.5 millones, 214 acueductos fuera de servicio, de 352 que había, y destrucción en las vías por RD$1,629.9 millones.

No bien pasó una década del ciclón “Georges” cuando las tormentas “Olga” y “Noel” devastaron parte importante de la agropecuaria, carreteras, energía y viviendas. Las pérdidas en 2007 llegaron a los RD$14,500 millones. El entonces presidente Leonel Fernández dispuso del gasto público una partida de RD$8,000 millones para contrarrestar los daños, pero un año después se vio obligado a buscar un préstamo con el Banco Mundial por US$122 millones.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, en América Latina se han gastado más de US$8,000 millones en mitigación por desastres naturales desde 2005, aunque la Cepal estima que la cifra ronda los US$7,000. En lo que sí coinciden ambas entidades es que los fenómenos naturales han mermado sustancialmente el desarrollo económico regional.

En el Atlas de Exposición Económica a Riesgos Naturales aparecen República Dominicana y Honduras como dos de los 10 países con la mayor debilidad ante desastres climatológicos, sobre todo por la exposición a los movimientos telúricos que amenazan con un suceso mayúsculo en Santo Domingo, por las debilidades del suelo y subsuelo.

Para hacerle frente a esos problemas, en 2002 el Estado creó el Fondo Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta ante Desastres, amparado bajo la Ley 147-02 sobre Gestión de Riesgos. De acuerdo con la misma ley, este fondo requiere dinero suficiente para prevención y mitigación, pero también una reserva que le permita al gobierno central contar con recursos suficientes para accionar sin necesidad de procedimientos congresionales.

En 2017 este país recibirá el último millón de euros de cuatro que dispuso la Agencia de Cooperación Española para capacitación y medidas preventivas. Hace dos años la Unión Europea donó 2.2 millones de euros para el mismo fin.

Para 2015, la entonces representante especial de la ONU sobre reducción de riesgos y desastres, Margareta Wahlstrom, dijo que una inversión de 6,000 millones de dólares anuales en medidas orientadas a reducir los riesgos ante desastres le ahorraría al mundo pérdidas por 360,000 millones de dólares hasta 2030.

Sin embargo, el BID entiende que los ingresos que recibe el país sólo le permiten cubrir un 25 % del gasto público asociado a prevención y emergencias por desastres naturales. En 2011 el Gobierno adquirió un seguro internacional que permitirá cubrir los gastos de hasta 100 millones de dólares en caso de desastres, pero vence este año.

La Ley 423-06 sobre Presupuesto para el Sector Público establece en su artículo 33 que el monto designado para prevención y emergencias públicas debe ser igual al 1 % del monto general establecido. Para este 2016 la cartera general es de RD$663,558 millones, por lo que a la prevención y mitigación le deberán tocar no menos de 6,635 millones de pesos.

Es indispensable resaltar que, en caso de ocurrir un desastre, el Poder Ejecutivo puede aumentar la partida económica para mitigar las secuelas del fenómeno natural, sin exceder el 0.5 % del PIB. En mayo de 2010 la organización Intermón Oxfam presentó un informe en el que encontró “escasa voluntad” del Estado para enfrentar la situación de vulnerabilidad.

De acuerdo con Oxfam, la cantidad de personas en estado vulnerable crece cada día por la presión demográfica y su mala distribución, la falta de planificación territorial, la degradación ambiental y la pobreza. Empero, el Gobierno asegura que más de 27,000 dominicanos ya han sido capacitados en gestión de riesgos, sobre todo técnicos del CNE.

Hace años que en el Congreso Nacional se discute un proyecto de ley sobre ordenamiento territorial, pero todavía no ha llegado al Poder Ejecutivo para su entrada en vigencia. La intención y obligación estatal es regular el uso del suelo, sobre todo porque hay una sobrepoblación de 205 personas por cada kilómetro cuadrado (ONE/2014).

Esa densidad poblacional dominicana es 13 veces más que en Argentina (15), ocho veces más que en Brasil y Perú (24), casi cinco veces más que en Colombia (42) y más de tres veces en México (61), que son los cinco países más grandes de América Latina. Solo en el Distrito Nacional capitalino hay 10,538 personas por kilómetro cuadrado, y aumentando.

¿Estamos muy mal como país?

En noviembre de 2013 el Estado inició el “Estudio de la amenaza sísmica y vulnerabilidad física del Gran Santo Domingo” que concluyó hace pocos meses. Fue liderado por el Servicio Geológico Nacional (SGN) con la colaboración financiera de la Unión Europea (UE), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), además de la colaboración científica de los servicios geológicos de Francia, España e Italia.

Según el SGN, el objetivo de este estudio fue “desarrollar las capacidades institucionales, con miras a facilitar la toma de decisiones y fortalecer los procesos para la evaluación de estructuras, la regulación del sector de la construcción, la prevención y preparación frente a desastres, la planificación urbana y el ordenamiento del territorio”.

El ingeniero italiano Alfio Bernardo fue el coordinador general del proyecto y al referirse a los desastres naturales sentenció: “Cuando ocurre un sismo por encima de los 7 grados en la escala de Richter, y eso se combina con elevada vulnerabilidad contextual, la nación afectada tiende a retroceder 10 años en su Producto Interno Bruto”.

Hace un año y medio el SGN evaluó cerca de 1,500 viviendas en los 70 barrios que forman el Distrito Nacional. Para ese entonces más de 900 casas no cumplieron con las condiciones mínimas de calidad para ser habitables, lo que representa un peligro inminente si ocurre un sismo como el de Haití.

De acuerdo con el informe, además de los materiales de baja calidad que se usaron para la construcción de esas viviendas, y las veces que intervino un ingeniero para levantarlas, no siempre se cumplieron los procesos que se requieren en una labor eficiente. “El gran problema es el control de calidad en la ejecución de los proyectos”, puntualizan.

Entre 1980 y 2012 esta parte de la isla ha sido impactada por 28 huracanes y tormentas, 20 inundaciones y decenas de movimientos telúricos, aunque estos últimos no han representado pérdidas considerables. En 1946 ocurrió un sismo de 8.1 grados que arrasó a Nagua (María Trinidad Sánchez) y en 2003 otro de 6.7 sacudió a Puerto Plata.

En el libro Terremotos, suelos y deslizamientos en República Dominicana, escrito por el geólogo Osiris de León, se precisa que La Española “está cortada de noroeste a sureste por ocho grandes fallas que la dividen en cuatro importantes fragmentos de placas y que son las principales causantes de los terremotos que se registran en la isla”.

En 1562, un terremoto de 9 grados causó destrucción en La Vega y Santiago; en 1751, uno de 10 grados ocasiona grandes daños en la región sur del país; y en 1842 se registra uno de 11 grados que afectó toda la isla.

¿Y los demá países?

En enero de 2010 ocurrió un devastador terremoto en Haití de 7.1 en la escala de Richter; ese fenómeno dejó pérdidas económicas iguales al 120 % del PIB del país vecino ese año, según el Fondo Monetario Internacional. Los dos países que comparten la isla están dentro de los que menos invierten en prevención entre los latinos.

Por el otro lado está Chile, que en 2011 le sorprendió un terremoto de 8.8 grados, uno de los más fuertes en la historia continental, pero sus pérdidas sólo llegaron al 17 % de su producto interno bruto, o sea US$30,000 millones. ¿Por qué Chile pierde un 17 % con un sismo de 8.8 y Haití un 120% con otro de 7.1?

Chile, debido a su posición geográfica y las fallas que le afectan, recibe constantemente sismos, por lo que su población se ha educado para enfrentar esta realidad con viviendas seguras, planeamiento urbano, conciencia sísmica, un sistema eficiente de respuestas ante emergencias y una rutina de simulacros para monitorear las respuestas. Eso no pasa en Haití.

En la última década las pérdidas mundiales causadas por episodios extremos naturales, vinculados con el cambio climático, aumentaron en casi UD$200,000 millones anuales, muy lejos de los US$50,000 que se registraron en 1980.

Durante la Tercera Conferencia Mundial de la ONU (2015) sobre Reducción de Riesgo de Desastres, se reveló que los fenómenos naturales dejan pérdidas globales por casi US$300,000 millones anuales.
El 2011 ha sido el año más costoso al nivel mundial con un monto estimado de US$380,000 millones.

Cabe mencionar que en marzo de ese año se produjo el terremoto y tsunami de Japón que tuvo un costo estimado de US$210,000 millones. En 2010 la cifra general fue de US$109,000 y en 2009 fue tres veces menos, lo que confirma que cada año se duplican.

Durante 2005 los daños por los huracanes “Katrina”, “Rita” y “Vilma” llegaron a los US$139,000 millones; en 2008 fue de US$200,000, por el terremoto de Sichuán en China que le costó US$86,000 millones. Entre julio y agosto de 2010 las inundaciones en Pakistán dejaron pérdidas por US$9,500 millones, mientras que en China alcanzaron US$18,000.

Según la ONU, el cambio climático provocará más desastres naturales y eso obliga a la conservación del medio ambiente y la regulación demográfica. Con cada dólar que se invierte en prevención se ahorran tres en gastos de emergencias, por lo que es un hecho que prevenir siempre será más económico que lamentar.

Informe del SGN

900 casas, de 1,500 sometidas a evaluación hace año y medio, no cumplían con las condiciones mínimas para ser habitables

Calamidad

283 personas murieron por el ciclón “Georges”; además, el país sufrió pérdidas por 33 mil millones de pesos, según CEPAL