La supuesta mafia que opera en el Poder Judicial cada vez parece más cierta. Día tras día se añaden más piezas a este rompecabezas que ni la Justicia ni la sociedad dominicana logran armar,y que hasta el momento baila al son de las últimas declaraciones de la magistrada Awilda Reyes.

En este caso salen a relucir varias piezas legales. Por un lado los seis jueces –entre ellos Awilda Reyes– a quienes el procurador de la República, Francisco Domínguez Brito, acusó a través de un documento de formar parte de una “red de jueces corruptos” articulados para la venta de sentencias. Por el otro, Tomás Castro, abogado de Reyes, quien en días pasados afirmó que su clienta recibía órdenes superiores.

También se integra al “tú me dices y yo te digo”, Participación Ciudadana, organización que ayer no solo se refirió a “la crisis del sistema de Justicia” sino que también dijo que Reyes se reunió con miembros de la organización y les informó que Francisco Arias Valera (también acusado) dirige este “entramado legal” con “conocimiento del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán”, quien no tardó en responder que el tema se tratará en los tribunales y que por el momento prefiere apelar a la “prudencia”.

“Tenemos el testimonio de la propia magistrada Awilda Reyes (…) Ella ayer declaró que no era su firma, y ciertamente no es su firma, pero fue que ella escribió su nombre en lugar de la firma y ese es un dato muy relevante para este caso”, dijo el excordinador de Participación Ciudadana Francisco Álvarez Valdez, quien subrayó –y también se lo dijo a la jueza–  que “técnicamente hablando, cuando usted pone su nombre o su firma sobre un documento, usted está manifestando su voluntad con respecto a ese documento”.

Álvarez, quien ya se ha reunido dos veces con Reyes –en encuentros convocados por ella misma– con representantes de Participación Ciudadana, describe cómo ha visto a la magistrada en términos emocionales.

“Durante las dos reuniones que yo sostuve con ella la semana pasada en ningún momento se veía confiada. Ella se veía temerosa, abatida, preocupada, inclusive, lo primero que nos manifestó fue su preocupación porque entendía que su vida estaba en peligro y la integridad física de sus familiares”.  

“Realmente ella nos admitió que había dinero. Dijo que llevó el dinero a donde Mariano Germán; dijo que solo hubo dinero en el caso del regidor de Pedro Brand, Erickson de los Santos (acusado de sicariato)”, dijo Álvarez, jurista que también expresó que las contradicciones en torno al caso se deben a que “el abogado de ella, Tomás Castro, ya informó a los medios que Reyes lo que hizo fue cumplir órdenes”.

“No hay nada nuevo; yo hablo con ella todos los días pero no hay nada nuevo”, dijo el abogado de la magistrada Awilda Reyes, Tomás Castro, quien informó a Metro RD que él y su clienta están a la espera de cualquier citación requerida por la Justicia.

Sobre el recibo difundido en los medios, en el que se observan las supuestas firmas de la jueza Reyes y el magistrado Francisco Arias Valera, el abogado dice: “No. Yo no sé si ella puso nombre o firma; ahí hay un nombre pero yo no sé si eso lo puso ella”.

“Ella lo niega totalmente, que recibiera el dinero”, dice Castro, quien además califica de “desleales” a los miembros de Participación Ciudadana “porque si ella les confió algo a ellos en términos confidenciales, no era para que salieran de manera pública a darlo a conocer” y hace hincapié en que “en el futuro nadie va a confiar para nada en esta entidad si esa es la actitud de ellos”.

En caso de que se comprueben las acusaciones que se atribuyen a la  jueza Reyes, Castro, quien desconoce casos de jueces llevados a prisión, explica que “la sanción mayor que establece la jurisprudencia sería la destitución del cargo, además de enfrentarse a la justicia”.

La semana pasada este abogado acusó a Francisco Arias Valera, de dar órdenes a su clienta  Awilda Reyes para que soltara al regidor de Pedro Brand y que (Valera) se vio en la obligación de renunciar a su cargo como consejero del Poder Judicial bajo la advertencia de que si no lo hacía, podía ir preso y verse envuelto en un escándalo.