Desde hace cuatro meses, Yendry Guzmán se desempeña como repartidor en el centro de expendio de comida Sabor Real, ubicado en la calle Héroes de Luperón esquina Calle A, en el ensanche La Paz del Distrito Nacional.

Inmediatamente asumió su puesto de trabajo notó que hacía falta, además de repartir los servicios de comida que solicitan los clientes de la zona, tomar una escoba y una pala para recoger los desperdicios que son lanzados por los moradores del sector en un vertedero improvisado justo frente al negocio.

“Cada vez que llueve la calle se llena de agua y también nuestros negocios”, afirma Guzmán, quien ha hecho de la escoba y la pala sus mejores aliados para combatir los riesgos de contaminación a los que son expuestos por el improvisado vertedero.

Yendry declara que uno de los principales problemas es que los desagües de esa calle están tapados, en parte, por la gran cantidad de basura que se cuela por los filtrantes apostados alrededor de los contenedores.

Explica que en esa esquina siempre hay basura y que cuando  “caen dos gotas de agua” los propietarios y empleados de los negocios cercanos deben salir a tratar de destapar los filtrantes y llevar la basura a su lugar, refiriéndose al vertedero improvisado que queda justo al lado de un puesto de venta de hamburguesa donde trabaja Oscar Eduardo, un estudiante de 19 años que labora como despachador en el establecimiento, localizado dentro de un viejo autobús.

Temen a enfermedades

Oscar tiene miedo de que la basura ubicada a pocos metros de donde prepara las hamburguesas, le provoque alguna enfermedad.

Y tiene por qué preocuparse. De acuerdo con un estudio que recientemente divulgó la Organización Mundial de la Salud (OMS), titulado “Ambientes saludables y prevención de enfermedades: Hacia una estimación de la carga de morbilidad atribuible al medio ambiente”, 12,6 millones de muertes por año están asociadas a la contaminación, lo que incluye el mal manejo y la proliferación de desechos en áreas inadecuadas.

Según el informe de la OMS, al menos el 23 % de la mortalidad mundial por año se puede atribuir a causas ambientales que podrían evitarse, cifra de la que no quieren ser parte ni Oscar ni Yendry, a pesar de verse obligados a convivir con la basura.

Al respecto, Oscar afirma que es necesario que los empleados contratados por el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) recojan  los desperdicios por lo menos dos veces al día.

“El problema es que todo el mundo viene a esa esquina a tirar la basura”, puntualiza Eduardo, antes de lamentar la falta de educación en materia ambiental de los residentes en la zona, quienes prefieren acumular los desperdicios en la acera, en vez de acudir ante las autoridades municipales y exigirles, que por derecho les corresponde, hacer su trabajo y recoger la basura del lugar, para evitar enfermedades.

Oscar reclama que las autoridades solo pasan una vez al día a retirar los desperdicios de la zona, frecuencia que es insuficiente debido a que la producción de basura del Ensache La Paz es muy alta. Esto sin tomar en cuenta que en la intersección formada por las calles Héroes de Luperón y Calle A, donde está el vertedero improvisado, no hay dispuestos zafacones que faciliten el ornato.

Sugerencia

Aunque Oscar tiene la esperanza de que la gente comience a depositar la basura en otra área, Yendry cree que la única solución es que el Ayuntamiento coloque un furgón (bien grande) que sirva para almacenar al basura, para con esto, evitar que los desperdicios rueden por las aceras del sector.

Plantea que esto facilitaría la limpieza y cuando el camión de la basura pase solo tendría que descargar el furgón y llevar el contenido a donde pertenece.

Yendry agrega que no sabe por qué la gente tira tanta basura en las calles y aceras del sector, consideración con la que sin querer cuestiona la Ley General de Medio Ambiente 64-00 que en su capítulo VII establece que esa dependencia, en coordinación con el Ministerio de Educación, debe llevar a cabo programas de educación ambiental, tanto de manera formal como informal, que con la participación de instituciones públicas y privadas, estén enfocados en realizar actividades educativas en ese sentido.

¿Qué dice la ley?

La ley es clara y dispone que el Ministerio de Educación debe incorporar, como eje transversal, la educación ambiental con enfoque interdisciplinario y carácter obligatorio en los planes y programas de todos los grados, niveles, ciclos y modalidades de enseñanza del sistema educativo, así como de los institutos técnicos, de formación, capacitación, y actualización docente, de acuerdo con la política establecida por el Estado para el sector.

Sin embargo, la realidad es otra y en los centros educativos la ausencia de contenido destinado a fomentar en los ciudadanos y ciudadanos la práctica de poner la basura en su lugar es casi nula, al igual que otras cosas.

La Ley 64-00 no se limita a indicar que se deben diseñar programas para instruir a los estudiantes preuniversitarios.

En su artículo 58, la pieza legislativa dice que el Consejo Nacional de Educación Superior, en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, “debe garantizar la incorporación de la dimensión ambiental en los planes de estudios de pre y postgrado, curriculares y extracurriculares, dirigidos a la formación y el perfeccionamiento de los profesionales de todas las ramas, en la perspectiva de contribuir al uso sostenible de los recursos naturales y la protección y mejoramiento del medio ambiente”.

Solución que no es solución.Yendry comenta que para “palear” la situación de la basura alrededor del negocio donde labora han optado por llevar los desechos a otro vertedero improvisado que está cerca del mercado del sector Honduras, donde también se generan moscas, malos olores y otras situaciones resultado de la contaminación implicada en el mal manejo de esos residuos sólidos y no tan sólidos.

“Llevamos la basura a la otra esquina, porque no podemos permitir que nuestro negocio se vea afectado por la basura que está enfrente”, revela el joven, sin detenerse a pensar que en vez de una solución, su acción provoca que el problema de la contaminación se duplique en el sector, mientras esperan que las autoridades municipales hagan algo para que la basura deje de ser un problema, no solo en el Ensanche La Paz, sino en la mayoría de los barrios del Distrito Nacional y la República Dominicana.