El olor a gas dificultaba la respiración. La calle repleta de vidrios de vehículos. Algunos llamaban por teléfono, otros querían con insistencia contar a la prensa cómo sucedió todo. Había todo un panorama gris en el sector La Esperanza de Los Ríos, donde la explosión de una envasadora de gas se convirtió en el despertador de los residentes de esta localidad.

Leymi Morel fue uno de los que salieron corriendo de sus casas minutos antes de las 6:00 de la mañana. Mientras corría, según narra, llevaba en su mente la ruta “Botánico arriba”. Se dirigía al Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael María Moscoso. Su meta era solo una: estar lejos de todo aquello que pareciera construcción. En él quedó marcado el temor que produce una explosión cercana.

Su padre, Felipe Vinicio Morel de 61 años de edad, fue uno de los más afectados en este accidente. “Todos salimos corriendo. Él se devolvió a cerrar la puerta, porque mi mamá le dijo que la cerrara y ahí fue que se produjo la explosión”, cuenta este joven mientras hace y recibe una que otra llamada para conocer el estado de su padre, internado en el Hospital Traumatológico Dr. Ney Arias Lora.

“El médico dice que él tiene el 75 por ciento del cuerpo quemado, pero cuando ya te dicen que se le quemó la cabeza, la cara, los brazos, las dos piernas, la boca ¿qué queda de su cuerpo? Se puede decir ya que tiene un 95 % de su cuerpo quemado”, describe Morel, quien se mantiene en la zona del hecho cuidando lo que queda de sus pertenencias y las de sus familiares.

La hora exacta en que ocurrió esta tragedia, que dejó ocho personas heridas, es una información a voces. Morel dice que todo empezó con una fuga de gas, por la presión que alcanzaba a escuchar a eso de las 4:30 de la madrugada. “Las autoridades duraron mucho para llegar. Eso estaba botando gas desde las 4:30 o 5:00 de la mañana y la explosión se produjo entre 6:10 y 6:15”.

El director de la Defensa Civil, general Rafael Emilio de Luna Pichirilo, declara que los organismos de rescate llegaron a tiempo para evacuar a las personas.

“La labor de búsqueda se inició al momento. A los pocos minutos de la explosión se empezaron a trasladar los equipos, pero ya desde las 5:00 y tanto se olía el gas en la zona y se empezó la evacuación”, informó Luna.

La bomba de gas El Sol, ubicaba en medio de decenas de casas de zinc y concreto, fue el detonante de esta explosión. Una supuesta fuga, una supuesta colilla de cigarrillos y un supuesto tráfico de influencias que permitió que este negocio consiguiera el permiso para ubicarse entre tantas personas que ayer vieron en peligro su vida.

Ventanas despegadas y puertas rotas; vecinos y comerciantes intentando acercase al lugar del hecho pese a la cinta amarilla y la cadena de policías cercando el perímetro. A los carros también les tocó un poco de fuego. Se habla de unos 15 o 20 vehículos dañados. Entre esa cifra el “carrito Toyota negro” de Camilo Torres, quien dice que su carro estaba en un punto y de un momento a otro “salió volando”.

La responsabilidad es de…

Las autoridades hablan de lo mal construido que estaba este edificio de tres plantas, de donde alcanzaron a evacuar a las personas de la segunda y tercera plantas. Los comunitarios manifiestan que en reiteradas ocasiones se habían quejado de esta envasadora de gas, que ya tenía unos 15 años en esta localidad, y que cinco años atrás había asustado a los vecinos con la ruptura de una manguera de gas.

“No es la primera vez. Hace casi cinco años que pasó algo parecido aquí mismo. Explotó una manguera y hubo que sacar a las personas rápido para no llegar a la situación que hoy vivimos. Esa planta tiene dos o tres meses que fue reparada, incluso remodelada y ampliada. 

Es posible que ahí haya alguna falla técnica. De eso se encargarán los peritos”, cuenta Alfredo Pérez Suero, presidente de la Junta de Vecinos del sector La Ochocientas de Los Ríos, quien solicita al Gobierno prestar atención a estas envasadoras.  

El general Luna, también presidente de la Comisión Nacional de Emergencia, subraya las condiciones en que fue levantado el edificio más afectado. “Hay escombros finos. Estamos apuntalando algunas lozas y estamos observando la mala calidad de la estructura. Era un edificio de tres niveles sin el acero correspondiente; sin el hormigón con los áridos que debió tener. Eso se observa a simple vista; eso también contribuyó al colapso de la edificación”.  

Y del otro lado de estas declaraciones suena Lary De los Santos, miembro de la Junta de Vecinos del sector Los Ríos. “Esa estación no la podemos aceptar ahí más. Aquí estaba poblado antes de que esa planta estuviera ahí. Quien les habla tiene 30 años viviendo por aquí. La planta tiene en la zona un promedio de 15 años y este sector ya tiene 40 años de fundado”, afirma.

Candidatos en “acción”

Uno de los primeros funcionarios públicos que llegaron a Los Ríos fue Tobías Crespo, diputado peledeísta de la circunscripción 2 del Distrito Nacional. Habló con los afectados, vio los escombros y dijo a los medios de comunicación: “Esperamos que no vuelva a ocurrir; que donde haya plantas de este tipo sean sacadas”.  

Más tarde, las visitas políticas se activaron. Llegó Víctor –Ito- Bisonó, presidente en funciones del Partido Reformista Social Cristiano y diputado. También asistió Domingo Contreras, dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El presidente Danilo Medina no fue, “su corazón” sí. En su cuenta Twitter publicó después del mediodía: “Nuestro corazón está junto a las víctimas del terrible accidente ocurrido en el sector La Esperanza. Deseamos se repongan lo antes posible”.

Los residentes de Los Ríos tienen fresco en sus narices el olor a humo. Suponen y dicen su visión de las cosas.

“Esperamos la ayuda del Gobierno y del dueño de la planta; que vengan a resolvernos”, expresa Arismendi Valdez, joven que aunque no fue afectado de manera directa se define como “la primera persona que escuchó la explosión”.

El daño es mayor de lo que se observa cerca de Sol Gas. Saliendo de la zona más afectada se visualizan otras casas con ventanas rotas y algunos escombros. Quedan varias preguntas en el aire; entre ellas el estado de salud de los heridos, la reubicación de quienes se quedaron sin casa y el futuro de esta y otras plantas ubicadas entre tanta gente.