Una semana, siete días, 168 horas donde unos recuerdan la sangre de Cristo y otros pierden la suya. Entre el 2010 y 2015, solo en la “Semana Mayor” dominicana murieron 194 personas y ocurrieron más de 2,500 accidentes de tránsito. Entre  2001 y 2010 fallecieron cerca de 680. Se invoca la reflexión colectiva, pero la conciencia es escasa estos días.

El origen de este lapso “santo” se debe a la cultura cristiana en memoria de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Comienza con el Domingo de Ramos y termina el Domingo de Resurrección. Los religiosos aprovechan para sumergirse de lleno en los templos, mientras algunos “impíos” cambian el agua bendita por alcohol, playa y rumba.

La media es de 32 muertes cada Semana Santa. Es necesario resaltar que solo se incluye desde el miércoles hasta el domingo en la noche. La mayoría de los empleados solo libra cuatro de los siete días, pero son suficientes para que el desplazamiento sea masivo. Solo el Jueves Santo hay más de un millón de personas que viajan de un punto a otro.

Sin quizá, esta será una semana muy activa porque es preludio de unas elecciones en las que se  escogerán a más de 4,000 puestos entre la Presidencia, el Congreso y los municipios. El flujo económico no será sorpresa, como tampoco los accidentes que colocan a este país entre los más peligrosos para conducir. La alerta se extiende a los turistas, por parte de sus propios gobiernos.

No hay otra nación americana con más muertes por accidentes al año que República Dominicana. La tasa de mortalidad ronda el 41.7 por cada 100,000 habitantes (Organización Mundial de la Salud en 2013), casi el doble del margen regional. ¿Por qué tantas muertes? Se pudiera hurgar en el psicoanálisis para una respuesta, pero es más sencilla: no se respetan las leyes.

La Procuraduría General de la República presenta en sus informes anuales la cantidad de víctimas por accidentes cada año. La media es de 2,000 pero este número se queda corto cuando se precisa que solo se cuentan los fallecidos de forma instantánea. Sumando los datos de esta entidad con los de los hospitales la cifra ronda los 4,000 casos.

El triduo mortal

El Centro de Operaciones de Emergencias estima que 2,1 millones de personas se desplazan entre el miércoles y el domingo de la Semana Santa. Sin embargo, es el jueves cuando el 70 % decide hacerlo, especialmente antes del mediodía. Debido a que el domingo es cuando termina el asueto, casi la mitad (40 %) del total de accidentes ocurren este día.

El miércoles las oficinas públicas y algunas empresas privadas trabajan hasta el mediodía. Se activa el flujo comercial porque las familias aprovechan para hacer sus compras e irse al otro día a disfrutar de sus cortas, pero esperadas vacaciones. Incluso, las tiendas y supermercados ofertan productos a mejores precios para elevar la demanda.

Jueves

El Jueves Santo, para los religiosos, es un día de reflexión y luto simbólico con respeto al “cuerpo de Cristo” que, según relata la Biblia, murió en la cruz el día siguiente. Todo lo contrario pasa con los que viven “en el mundo” –concepto cristiano– porque abarrotan las playas, ríos y cualquier otra opción que combine agua, sol y alimentos.

Solo este día, entre 2010 y 2015, ocurrieron más de 320 accidentes de tránsito con un saldo de 20 personas fallecidas con casi 480 afectados. Los intoxicados por alcohol pasan de 20, muchos de esos menores de 18 años. El año pasado más de 40,000 voluntarios se sumaron a la labor preventiva, lo que influyó para que los sucesos trágicos no fueran mayores.

Viernes

Para el Viernes Santo los datos son menos alentadores. En seis años han muerto 69 personas con más de 1,100 heridos en no menos de 780 colisiones con primacía de motocicletas. De hecho, en el 85 % de las veces hay un vehículo de dos ruedas involucrado. Transitar sin el casco protector está prohibido, pero es común ver que los mismos agentes violan esta disposición y se otorga “licencia” a civiles si están en una caravana política.

El año pasado el número de intoxicados por alcohol se elevó también. Pasaron de 9 el jueves a 80 el viernes, o sea 71 en 24 horas, y de esos,15 menores de edad. Los lugares donde se registraron mayores casos fueron Peravia, Santo Domingo, San Pedro de Macorís, San Juan de la Maguana, Puerto Plata, la Altagracia y Azua.

Pese a que está rotundamente prohibida la venta de bebidas alcohólicas, desde el 2010 al 2015 se intoxicaron más de 1,000 personas. Preocupa bastante que entre las víctimas hay más de 100 infantes entre 3 y 17 años. El Ministerio Público asumió la responsabilidad de someter a sus parientes, aunque los sometimientos se cuentan con una mano.

Sábado

Mientras, en los Sábado Santo (2010-2015) murieron 56 personas, con más de 1525 heridos y alrededor de 865 accidentes de tránsito. Además del protagonismo de las motocicletas en las tragedias, la presencia de bebidas alcohólicas y vehículos de carga pesada es notoria, ambos prohibidos durante el asueto.

Ya para el Domingo de Resurrección la cantidad de muertes se redujo a 49, con 543 accidentes y no menos de 845 heridos. De los seis años analizados, el 2012 presentó mayor fatalidad en todas las variables, precisamente porque ese año hubo elecciones presidenciales y eso dinamizó la movilidad masiva de las personas.

En las carreteras

El doctor Félix Hernández, entonces director del hospital traumatológico Ney Arias Lora, precisa que los accidentes en motocicletas son “una epidemia” a la que las autoridades deben hacerle frente con vehemencia. Por la emergencia de este centro se registraron más de mil heridos en colisiones de motores, solo entre 2011 y 2013. Cada año la venta de motocicletas se incrementa entre un 10 y un 12 %, por eso pasan de 1,3 millones en todo el país.

Para atender y curar a los heridos se gastan más de US$25 millones al año (Salud Pública), puesto que quedan las secuelas psicológicas y físicas que más tarde pueden impedir la reinserción de la víctima en las labores diarias. Un tratamiento común por ruptura de algún hueso cuesta entre US$2,500 y US$3,000 porque más de la mitad no posee seguro médico.

De acuerdo con la Autoridad Metropolitana de Transporte, casi 70,000 conductores han acumulado 10 sanciones cada uno por violar la luz roja, desplazarse en vía contraria, uso de celulares, estacionarse en zona prohibida o conducir ebrios. Solo el 3 % de las multas son pagadas, por lo que se dispuso la obligatoriedad de saldarlas para tener un certificado civil.

Desde 2006 hasta 2013, unos 67,119 choferes del transporte público acumularon más de 1,3 millones de infracciones que no se pagaron. Por ese concepto, el Estado dejó de percibir 1,500 millones de pesos. Había casi 3,500 choferes con más de 50 multas cada uno, la mayoría servidores del transporte públicos que siguen vigentes en sus oficios.

El 99.8 % de los muertos en motores son hombres entre 17 y 37 años. Algunos se dedicaban a competir de forma ilegal en avenidas de mucha confluencia vehicular (Programa de Reducción de Muertes por Accidentes de Tránsito del Ministerio de Salud Pública 2014/2015). De las 2,164 muertes por accidentes, 1,839 corresponden a motoristas.

En febrero de 2015 el Ministerio de Salud Pública anunció que había iniciado acciones contundentes para reducir el número de accidentes en las vías. La idea incluyó reunir a varias entidades relacionadas y actuar. Fuera de las campañas mediáticas y los controles en épocas festivas, todo sigue igual.

La Organización Mundial de la Salud precisa que si los conductores se abrochan los cinturones reducirían el riesgo de morir entre un 40 % y un 60 %; si es pasajero, lo reduce entre un 25 % y un 75 %. Sin embargo, solo en el 57 % de los países es obligatorio su uso.

Mal de muchos...

Entre 2012 y 2014 Latinoamérica registra más de 2,200 muertes violentas durante el asueto religioso. La común en todos los países son los accidentes de tránsito. De acuerdo al Banco Mundial, las colisiones en las carreteras le cuestan a la región unos US$500,000 millones al año. Ante la desesperante situación, la ONU abrió un programa preventivo que busca minimizar estos sucesos para el 2020.

Para reducir las víctimas, este año el Centro de Operaciones de Emergencia, en el “Operativo de la Reconciliación y Valores Semana Santa 2016”, dispuso el cierre de 200 balnearios por considerarlos de alto riesgo. Participan más de 42,000 colaboradores, 125 ambulancias, tres helicópteros, seis hospitales móviles y 2,512 puestos de socorro.

Todo señala que el principal problema no está en las playas o las carreteras (aunque influyen), sino en la falta de conciencia y sentido común. El general Juan Manuel Méndez –COE– reitera el llamado al civismo y asegura que ninguna medida funciona si la población no la acata. Invoca con vehemencia la prudencia y aumentar el sentido de supervivencia.

Semana Santa y Navidad son celebraciones de matices religiosos. La primera debe prestarse para la reflexión y la segunda para la renovación. En esos ocho días fallecieron más de 70 personas en 2015; son más de 70 razones para que te asegures de no ser una de ellas.

Ya lo dijo León Tolstoi: “Vivir en contradicción con la razón propia es el estado moral más intolerable”.

Los más letales

Muertes por accidentes en América Latina por cada 100,000 habitantes: República Dominicana lidera con 41.7; Brasil con 23.4, Bolivia (23.2), El Salvador (21.1), Paraguay (20.7) y Ecuador (20.1). Con tasas entre 20 y 10 están Guatemala (19), Honduras (17.4), Colombia (16.8), Uruguay (16.6), Nicaragua (15.3), Perú (13.9), Costa Rica (13.9), Argentina (13.6), Chile (12.4), México (12.3) y Panamá (10).

Ahogados en la ley seca

Pese a que está rotundamente prohibida la venta de bebidas alcohólicas, de 2010 a 2015 se intoxicaron más de 1000 personas. Preocupa bastante que entre las víctimas hay más de 100 infantes entre 3 y 17 años. Se cuentan con una mano los sometimientos a la Justicia de los parientes de estos menores.

Desacato

Desde 2006 hasta 2013, unos 67,119 choferes del transporte público acumularon más de 1,3 millones de infracciones que no se pagaron. Por ese concepto, el Estado dejó de percibir 1,500 millones de pesos. Había casi 3,500 choferes con más de 50 multas cada uno, la mayoría servidores del transporte público que siguen vigentes en sus oficios.

Estadísticas del cinturón

La Organización Mundial de la Salud precisa que si los conductores se abrochan los cinturones reducirían el riesgo de morir entre un 40 % y un 60 %; si es pasajero, lo reduce entre un 25 % y un 75 %. Sin embargo, solo en el 57 % de los países es obligatorio su uso.

En cifras

Año        Muertes        Heridos        Accidentes        Intoxicados alcohol
2015        30                   1053                 955                     249
2014        33                   787                   388                     319
2013        29                   556                   289                    100
2012        40                   687                   406                    264
2011        30                   547                   368                    71
2010        32                   294                  102                     57