La flora de República Dominicana se encuentra actualmente en “peligro crítico”. Según cuenta en declaraciones a Metro el director del Jardín Botánico Nacional, Ricardo Guarionex García, “alrededor de 1,300 especies de nuestra flora tienen algún grado de amenaza o peligro de extinción, de alrededor de 6,100 especies que tenemos”.

A juicio de este especialista en Ciencias Biológicas, “en no más de 10 años, sino se toman medidas, algunas de estas especies podrían desaparecer del planeta porque son producciones silvestres endémicas de nuestra isla. Todo eso mueve a preocupación”.

Entre estas especies amenazadas García menciona el cacheo (Pseudophoenix), usado históricamente para la elaboración de mabí.

“A medida en que aumentó la demanda de mabí de cacheo, aumentó también el corte para fabricarlo; entonces, como no se ha estado produciendo para compensar esa extracción de la población silvestre hoy están en peligro de extinción”, puntualiza.

La Mamajuana (o damajuana), bebida reconocida internacionalmente como marca país dominicana, también pudiera perecer ante el negativo impacto humano en la naturaleza. Uno de sus principales insumos, la canelilla, presenta altas probabilidades de desaparecer.

“Otra especie en peligro crítico es el melón de breña, una planta, similar al cactus, utilizada para tratar problemas renales (de los riñones). La gente lo extrae de las poblaciones silvestres para venderlo en las botánicas y en los mercados. Nadie la reproduce, solamente la extraen”, subraya García, quien además cita “una ley en biología que establece que las riquezas silvestres no resisten las prácticas comerciales”.

También forman parte de esta lista roja de especies en peligro algunos tipos de orquídeas, debido al abuso de su comercialización sin el adecuado manejo sostenible para su reproducción.

Cemento y acero en sustitución de plantas endémicas

Al ser cuestionado sobre las frecuentes ampliaciones viales que tienen como consecuencia la eliminación de árboles centenarios e importantes en la flora nacional, García se muestra visiblemente preocupado.

“Tenemos un crecimiento desbordado de vehículos en calles angostas y entonces los que eran pequeños espacios verdes queremos reducirlos para tratar de paliar esa situación, lo cual no va a resolver el problema (…) Esos paseítos que se están haciendo en las calles Abraham Lincoln y en Los Próceres no van a resolver el problema. Son paliativos mínimos, pero el costo medioambiental que estamos pagando por eso es muy alto. La cantidad de árboles destruidos no se corresponde con los beneficios que vamos a obtener, lamentablemente. Se han perdido especies importantes”, puntualiza.

“La ciudad de Santo Domingo la estamos convirtiendo en una isla de calor; con tanto cemento, asfalto, varilla y techo de acero. Cada vez tenemos menos verde. Vamos caminando en sentido inverso a como están caminando sociedades conscientes y organizadas donde se procura el aumento del verde; porque está demostrado que es el mecanismo más efectivo para paliar un poco el impacto del cambio climático”, critica.

Riquezas de la flora nacional

La flora dominicana, a juicio de este biólogo, tiene una gran riqueza. “Somos una de las islas consideradas de alta biodiversidad, tanto en fauna como en flora. Tenemos un potencial casi infinito, pero debemos parar la destrucción irracional de lo nuestro”.

García, en sus declaraciones a este medio, también le hace una propuesta el empresariado nacional: “¿Cuántos miles de millones de pesos paga República Dominicana importando ambientadores?, esos perfumes que se usan en oficinas, carros y casas, o para la práctica de la aromaterapia.

“Nosotros tenemos una cantidad de plantas aromáticas que tienen condiciones para nosotros producir y en vez de importar, dedicarnos a exportar. Ahí hay un nicho para que los empresarios inviertan”, afirma.

Otra de las propuestas de este especialista va dirigida al gobierno actual. Sugiere invertir en proyectos de investigación, desarrollar modelos sostenibles que permitan preservar las riquezas naturales y sacarle mayor proyecto a las plantas medicinales locales, tomando en cuenta que “más del 35 % de la medicina patentizada viene de plantas”.

“Fuimos uno de los principales países exportadores de madera preciosa. Muchas catedrales en Europa están hechas con caoba de Santo Domingo, pero cortamos tanta madera que hace unos años la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la incluyó en una lista de especies protegidas. Ya nosotros no tenemos la madera como materia prima para exportar, incluso, estamos importando. Pasamos a la posición inversa; de exportadores a importadores”, insiste.

Descontrol en los aeropuertos para evitar las plantas introducidas

A García también le inquieta el descontrol en los aeropuertos que facilita la introducción de especies extranjeras que, en su opinión, vienen a desplazar la flora local y no aportan nada a la fauna de este país.

“La fauna tiene que interactuar con la flora, porque se alimenta de ella, porque la usa como refugio; hay un entramado. Cuando llegan esas plantas exóticas que encuentran condiciones propicias, muchas de ellas muy agresivas, desplazan la fauna y la flora nuestras. Y muchas de ellas tienen un impacto económico, porque para controlarlas, el agricultor, el ganadero, tiene que gastar mucho dinero, dando mantenimiento a esa invasora” se queja García.

“Como sabemos, en República Dominicana hay mucha debilidad en cuanto a control y aplicación de normativa. Aquí cualquiera va a Suramérica, Europa, Asia, se llena los bolsillos de una planta que le pareció bonita, la introduce en la maleta y la pasa así, como sin nada”, puntualiza.

Descuido ecológico

“Vamos caminando en sentido inverso a como están caminando sociedades conscientes ”.
Ricardo Guarionex García, director del Jardín Botánico Nacional.