Cuando K.C. entró en aquel edificio en La Plata, Argentina, pensó que acudía a una entrevista de trabajo. Tardó pocos minutos en darse cuenta de que algo andaba mal y para entonces fue demasiado tarde. Fue secuestrada, violada y torturada durante seis días por un hombre de 50 años, que la arrojó a la calle después de cometer esta serie de abusos. Su caso es tan solo uno de los cientos que se registran diariamente en América Latina y que muestran claramente la situación de violencia que viven las mujeres de la región y del mundo entero.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) revela que en la actualidad una de cada tres mujeres es víctima de violencia física o sexual por parte de su pareja, aunque ésta no es más que una de las múltiples aristas de una problemática que avanza todos los días.

Solo en 2016, diversos casos de violencia contra las mujeres han conmocionado al mundo. Uno de ellos es el de la joven brasileña violada por 30 hombres y cuyo video del crimen circuló a través de Twitter causando indignación internacional; otro más ocurrió en Argentina, donde una joven de 16 años fue drogada, violada y empalada por sus abusadores, quienes finalmente limpiaron su cuerpo y lo abandonaron sin vida a las afueras de un hospital.

Esto dio como resultado una multitudinaria marcha en aquel país para exigir justicia y el cese de la violencia machista.

En 1993, la asamblea general de las Naciones Unidas realizó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, con la finalidad de luchar contra el abuso y la violencia de la de que son víctimas. También exhortó a los distintos estados a considerar “la posibilidad de elaborar planes de acción nacionales para promover la protección de la mujer contra toda forma de violencia o incluir disposiciones con ese fin en los planes existentes, teniendo en cuenta, según proceda, la cooperación que puedan proporcionar las organizaciones no gubernamentales, especialmente las que se ocupan de la cuestión de la violencia contra las mujeres”.

Hasta ahora, los avances son lentos en comparación con las manifestaciones de violencia, aunque se han hecho varios esfuerzos importantes en América Latina. Uno de ellos tiene lugar al sur del continente, a través de la campaña #ChileSinFemicidios, cuyo objetivo es un cambio de actitud de los hombres hacia las mujeres, erradicando frases machistas y contribuyendo a que las mujeres puedan vivir sin violencia.

La última encuesta en el país, realizada en 2012, reveló que el 35.7 % de las mujeres entre 15 y 59 años que tuvieron alguna relación de pareja fue víctima de violencia intrafamiliar. El más reciente informe del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), arroja que, en lo que va del año, se han registrado 16 feminicidios consumados y 60 frustrados.

Por su parte, la ONU refiere que la disponibilidad de datos sobre violencia contra las mujeres es limitada, especialmente cuando se trata de violencia psicológica debido a la gran diversidad de formas en que se cualifica en los distintos países. La realidad innegable es que los niveles de violencia son altos y continúan creciendo.

En lo que respecta a Puerto Rico, existe una reducción del 67 % de los casos de violencia de género. Y es que, de acuerdo con información de la Policía de Puerto Rico, en 1990 se registraban 13 mil casos de violencia doméstica y en la actualidad la cifra se redujo a cuatro mil. Pese a esto, el país continúa experimentando lamentables sucesos de violencia de género. Año tras año, el maltrato físico cobra nuevas víctimas, hasta ahora se han registrado 569 muertes por esta causa en toda la isla. 2005 fue el año en que hubo mayor número de casos de violencia contra mujeres, 22 mil 838.

En Ecuador, muchas mujeres viven también a la sombra de la violencia. La Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) reveló que hasta septiembre de 2016 se reportaron 50 feminicidios.

La ONU, con sede en Ecuador, apunta que la violencia de género es un problema grave en el país, ya que 6 de cada 10 mujeres han experimentado algún tipo de violencia. En el 69.5% de los casos han estado involucradas sus parejas o parejas anteriores.

El tema del acoso callejero es sensible en Ecuador: 91 % de las mujeres ha reportado haber enfrentado acoso y evitado situaciones en las que éste pueda suceder; el 77 % evita calles o esquinas donde frecuentemente se reúnen varones, y el 63 % trata de completar sus actividades diarias antes de las 6:00 de la tarde porque percibe que es más seguro que en la noche.

Al norte del continente, en México, la ola de violencia y feminicidios continua. De acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, los datos sobre víctimas de violencia sexual siguen siendo escandalosos. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 35 mil 285 denuncias de violación sexual en todo el país, entre enero de 2014 y septiembre de 2015.

El mismo organismo lo denuncia: “Las víctimas de violencia sexual siguen sin recibir una atención integral por parte del sector salud y de los Ministerios Públicos, como lo establece la ley”. Aunado a esto, México sigue recibiendo recomendaciones para atender los derechos humanos de las mujeres ante la persistente ola de feminicidios en distintos estados del país. La ONU estima que en lo últimos 25 años han ocurrido 35 mil muertes en el país “con presunción de homicidio”.

La erradicación de la violencia machista es una de las prioridades de la ONU y, aunque cuenta con distintos programas para atender esta problemática, ha insistido en lo crucial del apoyo de los gobiernos para brindar legislaciones que protejan a las mujeres y garanticen una correcta aplicación de justicia para las  víctimas.

La frase

“¿Has escuchado en tu cabeza una voz que te dice: ‘¿Quién soy para decir algo?’. Eres un ser humano, una persona, y puedes cambiar el mundo”. Emma Watson

Tipos de violencia
Cuando hablamos de violencia contra las mujeres, muchos tienen la idea de que esta solo se manifiesta de forma física, aunque en realidad hay diferentes clasificaciones a través de las cuales puedes saber si eres violentada o si se ejerce violencia de género.

•    Violencia  psicológica. Es una forma de maltrato que se manifiesta a través de manipulación, humillaciones, indiferencia, amenazas, prohibiciones y abandono. Es difícil de detectar y su impacto es altamente perjudicial y progresivo, llegando a causar severos daños en la personalidad de la víctima.

•    Violencia económica. No aportar dinero intencionalmente para atender las necesidades (salud, educación, alimentación) de los hijos menores de edad, así como la manutención de la casa (agua, luz, gas, etc.). No dejar trabajar a la pareja, controlar el ingreso familiar, recibir un salario menor en comparación con los hombres por un igual trabajo.

•    Violencia sexual. Toques, insinuaciones, acercamientos no deseados, la introducción forzada y sin tu consentimiento del pene, dedos o algún otro objeto, por cualquier persona o por tu pareja. También se considera violencia sexual negar o imponer la anticoncepción o el embarazo, así como infectar intencionalmente de una enfermedad de transmisión sexual.

•    Violencia patrimonial. Se trata de actos que van dirigidos a limitar la supervivencia de una persona con la sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales y valores, destinados a satisfacer necesidades básicas.

•    Violencia física. Daños intencionales sobre el cuerpo de una mujer (golpes, empujones, cachetadas).