La presión arterial se mantiene en un perfecto equilibrio gracias a la presencia natural en nuestro organismo de sustancias y estructuras que bajan la presión y otras que la suben.

En esa lucha antagónica constante, en condiciones normales ninguno de los sistemas se impone al otro, a menos que existan factores internos, como los genéticos, sobre los que actúa el ambiente como el alcohol en exceso, el cigarrillo, la sal en exceso, la obesidad, la falta de ejercicio, el estrés, la apnea obstructiva del sueño (roncar y dejar de respirar intermitentemente durante el sueño), etc, provocando que se impongan los factores que aumentan la presión.

Es necesario aclarar que la enfermedad no aparece de la noche a la mañana, de manera que cuando el médico le dice que usted es hipertenso es muy probable un cuadro silente de muchos meses, sometiendo al corazón, cerebro y riñones a una carga de trabajo excesiva que si no se trata a tiempo y de forma adecuada puede lesionar irreversiblemente a los mismos.

Por lo anterior, les aconsejo entender que:

La HTA Primaria es una enfermedad para toda la vida, no se cura.

No es una enfermedad que se comporta igual en todos los pacientes. Dicho de otra manera, hay pacientes que responden a un solo fármaco en bajas dosis, mientras otros ameritan varios fármacos en altas dosis.

Cuando los pacientes me preguntan hasta cuándo es el tratamiento, les respondo: “Hasta que la muerte los separe”.

La mejor hora para tomar su medicación para la HTA es al levantarse, no espere desayunarse pues corre el riesgo de olvidar tomarla.

Las personas con estómagos sensibles deben tomarlas con abundante agua. Evite los jugos, no las tome con leche o café.

Si olvida tomar su medicación en la mañana hágalo desde que se acuerde.

Es de gran peligro suspender la medicación sin consultar a su médico.

La HTA es una enfermedad silenciosa, por ello no debe esperar síntomas para consultar a su médico.

Recuerde que al principio de cualquier tratamiento usted puede sentirse decaído o mareado; esto es por la adaptación del organismo a los nuevos niveles de presión. Si persiste más de cinco días, consulte a su médico.

Finalmente, no olvide reducir el consumo de sal y realizar 150 minutos de ejercicios aeróbicos semanalmente.