Miles de republicanos llegaron esta semana hasta el centro de la ciudad de Cleveland, en Ohio, para ser parte de la Convención Nacional del Partido Republicano. Congregados en el Quicken Loans Arena, ha sido tarea fácil identificar las principales características del electorado republicano.

En gran mayoría, se trata de estadounidenses blancos, anglosajones y protestantes. Ostentan un orgullo patrio evidente, tan claro como el orgullo que sienten de pertenecer al “partido de Abraham Lincoln”. Este año, particularmente, la candidatura de Donald Trump ha levantado características que habían estado un tanto discretas en los pasados años. La apertura se da porque de algún modo sienten que sus declaraciones y exacerbación de ideas están protegidas o sustentadas por su líder máximo, Donald Trump.

Definitivamente, los ejemplos más evidentes son el asunto del terrorismo y la seguridad nacional y la inmigración de indocumentados, que ellos llaman “ilegales”, pese a que el término ilegal es considerado por muchos como uno que deshumaniza. De hecho, la mayoría de los republicanos prefieren utilizar el término “extranjeros ilegales”, que en inglés es “illegal aliens”, una clasificación un tanto despectiva.

Dentro del electorado republicano no existe el racismo, la xenofobia ni la exclusión, porque todas las clasificaciones anteriores están cobijadas bajo el término “seguridad nacional”. Es decir, la construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos no es otra cosa, desde su punto de vista, que una medida de seguridad para, número uno, evitar que algún terrorista o criminal de cualquier nacionalidad entre a Estados Unidos y, número dos, reconocer el proceso legal de inmigración como el único camino para alcanzar la ciudadanía en Estados Unidos.

En términos generales, el electorado republicano se siente muy inseguro en el país y alega que la falta de protección en las fronteras y una acción presuntamente débil por parte de Barack Obama en el exterior abona a esa inseguridad. Denuncian el hecho de que Obama no reconozca el islamismo terrorista, tanto en el interior como en el exterior de Estados Unidos, y que no aumente la acción militar en contra de grupos como el Estado Islámico. Tanto el aumento de la seguridad en las fronteras como la acción militar en contra del Estado Islámico, son prioridades para Donald Trump si llegase a la presidencia.

Denuncian, además, que a partir de la presidencia de Barack Obama la división racial ha aumentado, debido a que las personas de raza negra se sienten sobreprotegidos por el Presidente, lo que ha dado paso a encontronazos como los más recientes entre la policía y la comunidad afroamericana, según alegan. También hay un sector de esa comunidad afroamericana que apoya la candidatura de Donald Trump y que se opone a grupos como “Black Lives Matter”, expresando en cambio que toda las vidas importan y que Obama ha propiciado la división en lugar de la unión. Algunos de ellos también acusan a Obama de ser un “musulmán radical”.

En términos generales, sin importar la raza, un elemento importante que une a los republicanos es su ideología cristiana y fuerte apego a medidas conservadoras, como el matrimonio exclusivo entre un hombre y una mujer –en oposición al matrimonio entre parejas del mismo sexo– y la oposición al aborto.

Dentro de la plataforma del partido, de hecho, está proponer una enmienda a la Constitución de Estados Unidos que establezca que el matrimonio es exclusivo entre un hombre y una mujer.

Si bien la mayoría son blancos anglosajones, hay latinos que no comparten la visión de una gran parte de la comunidad respecto a la construcción del muro entre México y Estados Unidos.

Se trata principalmente de los latinos que han llegado a la nación estadounidense siguiendo el proceso de inmigración que establece la ley y que han tenido que esperar años, más de una dedada en muchos casos, para obtener la ciudadanía americana.

De modo que muchos de los latinos que apoyan a Trump y están a favor de la construcción del muro, lo hacen porque les parece injusto que a los indocumentados que llegan cruzando la frontera se les facilite de algún modo obtener la ciudadanía, mientras ellos han vivido el proceso legal y han pagado el precio de solicitar dicha ciudadanía.