El PLD vio arder el bosque opositor por falta de una Ley de Partidos Políticos y no hizo nada. Le pasó como al personaje del poema de Martin Niemöller, atribuido a Brecht, que se titula “Cuando los nazis vinieron por los comunistas”.

Los morados vieron que el individualismo llegó a los reformistas y guardaron silencio porque no eran reformistas; vieron que el desorden destruía al PRD y guardaron silencio porque no eran perredeístas.

Ahora el individualismo, la ambición y el desorden llega a sus filas y ponen el grito al silencio pidiendo la Ley de Partidos, pero pregunto: ¿Alguien escuchará?