La historia política nuestra anda como el borracho: un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Por cada esfuerzo de progreso hay doble resistencia para la conservación del estado de cosas o el retroceso.

Recordemos que la independencia la soñó Duarte para la libertad y la aprovechó Santana para la servidumbre. Aquí para buscar el poder todos somos liberales; pero para mantenerlo, actuamos como conservadores.

Por eso somos un pueblo convencido de que “una cosa es con violín y otra con guitarra”.

Los traumas electorales impulsaron la mejor organización de los procesos electorales. Evitemos dar los dos pasos hacia atrás.

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