La ley obliga o no es ley. La decisión de la JCE en el controvertido tema del conteo es un bajadero salomónico que deja intacto el problema.

El sabio bíblico amenazó con cortar a la criatura, pero no lo hizo. El organismo electoral, en cambio, cortó de un tajo el conteo. 

La resolución deja al artículo ciento veintisiete de la ley electoral como un mero enunciado que puede ser transformado.

Las madres partidarias de la oposición saben que una criatura dividida es criatura muerta. La JCE convirtió en complejo lo simple. El conteo debe ser primero manual y después automático.

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