La sociedad reclama y espera un debate. El oficialismo parece debatirse entre riesgo del sí y la conveniencia del no.

La oposición bate palmas en la seguridad de que en el embate del debate no tendría nada que perder y mucho que ganar. En las tertulias mediáticas, al constante batir de los que lo favorecen sigue el rebatir no menos enérgico de los que no.

La discusión, como en todo proceso electoral, es un batido de genuino interés democrático y oportunismo proselitista. Los ciudadanos se abaten al comprobar, como siempre, que uno u otro candidato se bate en retirada.  

Metrónomo: Crecen y crecen y Fichaje

#LaVerdadVerdad: Sin agua no hay votos