Los partidos políticos participan en la fiesta electoral cobrando entradas en la puerta.

Esta modalidad fue una invención de los dueños de discotecas y los grupos musicales: los dueños del establecimiento ganan con las bebidas y los artistas hacen su dinero con las entradas. La política criolla, más arte que ciencia entre nosotros, se organizó de la misma manera.

Los partidos cobraron los espacios de participación a muchos candidatos dudosos que esperan conseguir lo suyo en el ejercicio de la función.

En estas elecciones se colaron, en todos los partidos, personajes con recursos malhabidos buscando la impunidad de una curul.       

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