La mala educación básica lleva a alumnos deficientes a la secundaria. La peor formación secundaria promueve a pesimos estudiantes a la educación superior.

La educación superior gradua a malos profesionales. Eso explica el alarmante resultado de las pruebas a los aspirantes a profesores.

El hecho de que las dos terceras partes de los postulantes se quemaran debe servirnos de estímulo para tomar en serio el tema de la calidad educativa.

El esfuerzo debe ser integral, de abajo hasta arriba. Pongamos el dinero del 4% en los profesores.

La calidad de un sistema educativo tiene el mismo nivel que sus maestros. 

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