Sun Tzu, general chino, escribió: “No hay ejemplo de una nación que se beneficie de una guerra prolongada”. La política criolla es una eterna batalla.

La tesis oficial y la antítesis de la oposición nunca producen una síntesis. La dialéctica, natural en todo proceso social, en nuestra política no se completa.

Nos mantenemos en un constante estado de fricción. La chispa del roce en algún momento podría desatar el incendio de la pradera pública.

La continuidad de esa costumbre conspira contra toda posibilidad de progreso. Las dificultades de la hora requieren la madura decisión de pasar del disenso al consenso.

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