La respuesta habitual de dejar las cosas así en el caso de los pilotos no es aceptable. La operación de fuga se montó en las narices de todo el mundo.

El país quedó burlado ante la comunidad internacional por nuestra justicia disoluta, el ministerio público negligente y organismos de seguridad que nada aseguran.

El portavoz del gobierno francés, Stephane Le Foll, con arrogancia poco disimulada informó que no pretenden extraditar a los fugados.

No más palabras magistrado. Francia se incrimina con esta actitud.

No podemos sumar al orgullo herido la inacción cobarde. Si hay indicios, demos una respuesta, cualquier respuesta.

Conversemos por @HomeroFigueroaG