La “España Boba” la llevamos en el alma. La falta de sentido de urgencia se manifiesta de manera evidente en nuestra vida pública. Los problemas, muchos y muy graves, esperan por soluciones que se hacen de rogar.

El agua potable o la electricidad, por ejemplo, todavía son necesidades no resueltas de nuestra sociedad. Nos sobran las palabras y nos faltan hechos.

El funcionario criollo comprende y explica cualquier problema, pero es incapaz de poner en práctica una solución. La prisa podrá ser mala consejera, pero un remedio más lento que la enfermedad siempre será mortal. Paguemos esta deuda de hechos.

Recomendamos:

Metrónomo: Propuestas y Una pena

LaVerdadVerdad: #LaVerdadVerdad: Un sueño posible