La cantidad de información recibida impide que ignoremos la realidad. Los hechos golpean con tal rotundidad que no dejan espacio al desconocimiento.

No podemos mirar hacia otro lado, porque todos los lados están igual de hostiles. La inseguridad, el desempleo, el alto costo de la vida, la precariedad en los servicios de salud, etc.

La permanencia de estos problemas los hacen lucir insolubles. La falta de esperanza nos volvió cínicos. No creemos en nada ni nadie.

A fuerza de no creer terminamos por convencernos de que esta realidad es inmutable. La tarea prioritaria de esta administración es devolvernos la esperanza.

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