La rueda del eterno retorno en el sector salud giró hacia la nada del desacuerdo. La noticia no sorprende, porque el logro de acuerdos necesita de cuerdos de propósito; y el propósito, precisamente, anda desquiciado en esa conversación.

Este es el momento en que ningún ciudadano acierta con lo que realmente desean las dos partes. La cerrazón provocará que la soga de la salud se parta otra vez por la parte más delgada: los pacientes. El llamado a huelga llevará a un punto más bajo aún la precaria atención médica.

El diálogo no puede ser de sordos, si pretende algún resultado.  

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