Lo que rige en los ayuntamientos es una rígida desfachatez. Los regidores asimilan su título en la acepción antigua de “hacer el trabajo de un rey”.

La única regla de los que reinan es la ausencia absoluta de reglas. La voluntad del monarca es ley. Los regidores de Santo Domingo Norte encontraron la independencia que antes no mostraron ante las decisiones del alcalde Francisco Fernández.

Los muy regios ediles colocaron un acto de oposición para impedir el pago de la nómina hasta que “nos pongamos de acuerdo”.

El acuerdo que esperan: dos millones de pesos de liquidación. ¡Digno de reyes!  

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