Estamos en la era del agitador charlatenesco, escribió Tim Salmon en su libro la Estrategia de Sherezade. La afirmación alude a la política de carretas vacías que se practica en el mundo.

La ausencia del peso de las ideas produce ruido. Las expectativas elevadas de la población combinadas con las escasas posibilidades genera irritación. La irritación nubla la razón. La falta de razón hace que yerre el juicio.

Eso explica las complicaciones en España, Venezuela, o la de Trump. En nuestro país el desorden de los partidos está abonando el terreno para que surja un fenómeno parecido. ¡Dios nos libre!  

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