Lo que asusta entre compañeros de partido debería aterrar a los adversarios.

El recelo es inocultable entre los seguidores de Leonel y Danilo.

Las reiteradas peticiones de colocar candados para asegurar el bloqueo de las puertas constitucionales abiertas para futuras salidas constinuistas son el botón de muestra de esos recelos.

El temor está fundado en una máxima de sentido común: lo que antes hiciste puedes hacerlo después, si nada lo impide.

El despreciado “nunca jamás” ahora regresa como el hijo pródigo.

El león dormido despertará para rugir si le ponen ese candado a la Constitución.

¿Lo hará el presidente Medina?