La cadena de justicia tiene todos sus eslabones oxidados. Policías, fiscales o jueces se turnan o confabulan para estropear procesos.

La decisión de otorgar libertad pura y simple a los imputados venezolanos la convirtió en el blanco de la queja ciudadana. Las campanas de la indignación pública doblaron por la jueza.

Ahora ella hizo sonar la suya y sus repiqueteos apuntan a la actuación descuidada del fiscal. El agua de la corrupción le entra al coco de la justicia por cualquier parte.

No olvidemos que los fiscales también son capaces de cualquier cosa. Mariano investigará. ¿Cuándo lo hará Domínguez Brito?

Metrónomo: Intervención, Dólares y Encrucijada

#LaVerdadVerdad: Transparencia eléctrica