La fiebre no está en la sábana, aunque lo crea el magistrado Milton Ray Guevara. La afirmación de que el Código Procesal Penal es el código de la delincuencia, además de exagerada, es una distracción.

La declaración, queriendo o sin querer, busca que no veamos a los verdaderos responsables.

Los únicos culpables de que los delincuentes, muchos reincidentes, no sean juzgados y condenados son los propios actores judiciales. La verdad es que nuestros jueces no están a la altura del CPP.

El Código no sentencia. Lo único malo de la buena norma es su anormal aplicación. Para cambiar, cambiemos jueces.