La polarización electoral, nuevamente, marcará el perfil competitivo de las próximas elecciones.

El pleito de tres es entre dos desde que el Pacto Patriótico se encargara de pintar de morado hasta lo más profundo del alma reformista.

Los años de poder vicario hicieron del gallo de calidad un gallo pelón. El PRD, que era adversario único, ahora tampoco lo será.

La crisis de legitimidad de sus autoridades condujo a la sinrazón de preferir la conciliación con el adversario a la reconciliación con el compañero.

La disputa vació de militantes las gloriosas siglas. Lucharán ahora el pulgar y la estrella.
             
Conversermos por @HomeroFigueroaG