El acto desvergonzado hace inclinar la cabeza, pero la consecuencia correctiva permite levantarla. El presidente Medina dijo que no quiere salir de su período con la cabeza inclinada.

La población tampoco desea verlo salir así, pero lamentablemente la ausencia de consecuencias por los inmorales actos del pasado nos tiene a todos mirando hacia abajo. Unos por vergüenza ajena, y otros, por bochornos propios.

La moralidad pública no se consigue con reprimendas, sino por procedimientos. La ley de Declaración Jurada de Patrimonio fue incumplida por miles de funcionarios.

El puñetazo es dramático, pero más efectivo hubiese sido el decreto de destitución.

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