El maestro de la democracia, nevado el pelo y el corazón por los desengaños de la política, soñó una nueva organización partidaria.

La idea era sembrar en las mentes de la pequeña burguesía criolla, a través de la educación, la conciencia política necesaria para producir la liberación del pueblo dominicano.

El sueño llegó con sus colores y su símbolo: el morado y una estrella amarilla.

La energía de la experta adolescencia mental del Profesor elevó la estrella en el firmamento político.

La ambición la derribó en el lodo. Los herederos se reunirán hoy para tratar de limpiarla. ¡Recuerden a Bosch!