A Felipe II, monarca español, le gustaba decir: el tiempo y yo contra otros dos. La máxima alude a la habilidad de saber actuar con oportunidad.

El que controla el tiempo controla los acontecimientos.  El arte de la espera es diferente a desperdiciar tiempo. Aquí le damos larga a todo, porque no sabemos qué hacer a corto plazo.

El tiempo no es elástico, sino de oro. El tiempo perdido en discutir lo indiscutible no se recupera. La diatriba política consume días, semanas y meses en un intercambio de sinrazones.

Los dominicanos hacemos lo correcto después de intentar todo lo demás.

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