La basura es tan rentable que valora el terreno donde se deposita. La litis recurrente por la titularidad de Duquesa lo demuestra.

La parcela vale sucia lo que nunca valdría limpia. El problema: el debate es por el negocio equivocado.

El mundo desarrollado demostró que la basura no es desperdicio. El manejo correcto de los desechos es fuente de productos y servicios con valor comercial.

La buena clasificación aporta materias primas para la industria tecnológica y productos fertilizantes para la tierra o la energía.

El conflicto  por un negocio basura debe cambiarse por el debate sobre el negocio de la basura.

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