Las elecciones haitianas murieron el mismo día de ser anuncidas.

El tiempo escaso y los recursos insuficientes completan el empedrado camino hacia el infierno electoral del país vecino.

La comunidad internacional, como siempre, aparece para resolver crisis, pero nunca está para evitarlas.

El hecho de que compartamos isla y, de alguna manera, destino, hace que nos importe. El problema es que por aquí andamos también metidos en comicios y no hay ojos para otra cosa.

El detalle es que de la distracción de nuestro seguro proceso electoral nos sacará el lío del inseguro proceso haitiano.

¿Alguien está pensando en eso?

 

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